movilidad
Caos mañanero para llegar a Valencia: al atasco kilométrico de la pista de Silla se le suma la suspensión y retrasos del Cercanías
El colapso en la V-31 y la V-3O derivado por el retraso de unas obras se agrava con una incidencia en Alfafar que afecta a las líneas C1 y C2 de Cercanías Valencia.

Paso a nivel de Alfafar
La mañana de este miércoles ha dejado una imagen de auténtico colapso en los accesos a Valencia, y no solo por carretera. Al atasco kilométrico registrado en la V-31, conocida como la pista de Silla, se han sumado cancelaciones y retrasos en varias líneas de Cercanías, complicando aún más la llegada a la ciudad para miles de trabajadores que, por no utilizar el vehículo, optan por el tren como medio transporte alternativo, a pesar de su poca fiabilidad, para poder llegar a sus puestos de trabajo.
Por carretera, la situación ha sido especialmente crítica desde primera hora tras el corte total de la V-31 a la altura de Sedaví por unas obras del Ministerio de Transportes que se han prolongado más allá del horario previsto por una avería en la grúa que se debía de utilizar llevar a cabo el trabajo. La instalación de un nuevo pórtico, que debía finalizar a las 6:00 horas, ha seguido activa en plena hora punta, bloqueando tanto la entrada como la salida de Valencia y provocando retenciones de más de diez kilómetros en algunos puntos. El tráfico ha tenido que ser desviado masivamente hacia la V-30, generando importantes congestiones en vías clave como Ausiàs March, el Bulevar Sur y numerosas calles adyacentes, en un efecto dominó que ha afectado a gran parte del área metropolitana.
A este escenario se ha sumado una incidencia en el paso a nivel de Alfafar que ha impactado directamente en el servicio de Cercanías Valencia. Según fuentes de Renfe, el problema, registrado sobre las 9:55 horas, ha obligado a suspender tres trenes y ha provocado retrasos de alrededor de 20 minutos en otros siete de las líneas C1 y C2.
Aunque la circulación ferroviaria ha comenzado a normalizarse a partir de las 11:15 horas, el daño ya estaba hecho para muchos usuarios que han visto alterados sus desplazamientos en plena franja matinal.
La combinación de ambos factores —el colapso viario en uno de los principales accesos a la ciudad y las incidencias en el transporte ferroviario— ha generado una situación especialmente complicada para los miles de trabajadores que cada día se desplazan desde el área metropolitana hasta Valencia.
Este nuevo episodio pone de relieve la fragilidad de la movilidad en el entorno de la capital valenciana y vuelve a abrir el debate sobre la planificación de infraestructuras y la gestión de incidencias en momentos clave del día.