Jornada 24 de la Liga Endesa
Victoria de Valencia Basket sin brillo, pero de mérito, ante un correoso Burgos (74-79)
Pedro Martínez se convierte en el entrenador 'taronja' con más partidos dirigidos en ACB. Sergio De Larrea gran referente ofensivo, con 20 puntos

De Larrea.
Hay victorias que se firman con autoridad y otras que se ganan desde la incomodidad, desde el desgaste y desde la necesidad de resistir cuando se nota el cansancio que da paso al desacierto. La del Valencia Basket en Burgos pertenece a un triunfo de mérito, trabajado hasta el último segundo, en una cancha donde el Recoletas Salud San Pablo Burgos peleó cada balón como si fuera el último. Al final, el conjunto taronja se impuso por 74-79 en una noche en la que el brillo fue escaso, pero el carácter resultó decisivo.
Sergio De Larrea, con 20 puntos, fue el gran argumento ofensivo de un Valencia que tuvo que madurar el encuentro a base de paciencia, defensa y sangre fría.
El inicio fue netamente burgalés. Más intenso, más agresivo y más conectado con la urgencia del partido, el equipo local aprovechó el evidente cansancio del Valencia, aún castigado por el doble esfuerzo de Euroliga y, sobre todo, por el desgaste físico y mental del encuentro del viernes, resuelto en dos prórrogas. Burgos jugó con energía y determinación, sabiendo que también se estaba jugando mucho tras la victoria del Granada, y pronto encontró premio en el marcador. A dos minutos del final del primer cuarto mandaba por ocho puntos (21-13), reflejando una superioridad clara en actitud y ritmo. El Valencia cerró ese primer periodo con un pobre 26,32% en tiros de campo y se vio obligado a remar desde atrás: 22-15.
Los equipos grandes hacen que los partidos no se ganan solo cuando las cosas salen bien; también se ganan cuando el mal comienzo no te rompe. El segundo cuarto cambió el encuentro, un triple de De Larrea y una acción rápida culminada por Pradilla dieron inicio a un parcial abierto de 0-7 que devolvió al Valencia al partido de inmediato. La intensidad defensiva aumentó, el acierto exterior mejoró y la sensación de control empezó a mudarse de lado del Valencia. El parcial se amplió hasta el 0-13, y el Valencia pasó por delante con un 22-28 que silenció el empuje local. Burgos tardó cuatro minutos en volver a anotar, un síntoma de la defensa visitante. El descanso llegó con empate a 38-38, pero con una sensación distinta: el Valencia había encontrado por fin el pulso del partido. De Larrea ya sumaba 12 puntos y aparecía como el jugador más inspirado del equipo.
La vuelta de vestuarios mantuvo ese pulso irregular, vibrante y tenso. El tercer cuarto comenzó con un intercambio de mates y triples que elevó el ritmo del encuentro. Sako, Badio y el propio De Larrea dieron continuidad al ataque visitante en un tramo en el que el Valencia encontró caminos más sencillos para hacer daño. Con posesiones cortas y una defensa cada vez más sólida, el conjunto taronja fue abriendo hueco poco a poco. A falta de 4:31 para el final del cuarto, ya había tomado una ventaja de seis puntos; después, con la defensa como aliada y la sensación de estar creciendo en el partido, la renta llegó a los diez, la mayor del choque hasta ese momento. Era el premio a una reacción construida desde el esfuerzo.
El último cuarto, como tantas veces ocurre en este tipo de partidos, no fue una gestión tranquila, el Burgos no se entregó nunca. Tiró de orgullo, apretó en cada posesión y trató de aferrarse al partido con la fe de quien sabe que todavía queda margen para la épica. El Valencia, por su parte, entendió que no era noche para perder los nervios sino para jugar con tranquilidad. No siempre brilló, ni estuvo fino en todos los tramos, pero sí mostró la madurez suficiente para resistir cuando el margen empezaba a reducirse y para castigar en los momentos clave. Esa capacidad para sobrevivir a un partido incómodo terminó marcando la diferencia.
El 74-79 final resume mejor que ningún otro dato el desarrollo del encuentro: un marcador ajustado, una victoria apretada y una sensación compartida de esfuerzo máximo. El Valencia Basket no firmó un partido deslumbrante, pero sí uno de esos triunfos que fortalecen al grupo y que dicen mucho de su carácter competitivo. En una noche de desgaste y resistencia, el equipo taronja encontró en De Larrea a su guía ofensiva y en la defensa el camino para salir vivo de una pista nada amable. No hubo brillo, pero sí mérito. Y en ocasiones, eso vale incluso más.
Declaraciones
Porfirio Fisac: se mostró orgulloso del esfuerzo de su equipo y lamentó que la falta de acierto en el triple les impidiera llegar a un final más apretado. Reconoció que fue una oportunidad perdida, aunque destacó que el grupo compite con orgullo y por algo más grande que el simple resultado.
Pedro Martínez: “Un partido muy complica por la semana que venimos que ha sido muy exigente, donde nos faltaba un poco de energía, al principio del partido se ha visto. Las cabezas, el no recuperarte de los partidos, el no entrenar, la chispa de no entrenar, hace que se fallen cosas. Nos ha faltado romper el partido, hemos tirado muy buena triples pero que al faltar esa chispa los hemos fallado y hemos tenido ese susto final. Hemos estado muy desacertados en ataque, pero hemos hecho muy buena defensa que ha equilibrado ese desacierto.”
Estadísticas
Estadísticas
RECOLETAS SALUD SAN PABLO BURGOS (74): Samuels (13), Gudmundsson (10), Corbalán (15), Meindl (11) y Fischer (8) -quinteto inicial-; Nzosa (2), Rubio(—), Almazán (0), Díez (8), Neto (5), Lima (0) y Taboada (2).
VALENCIA BASKET (79): Badio (12), Puerto (9), Pradilla (4), S. de Larrea (20) y Sako (5) -quinteto inicial-; Reuvers (10), Key (5), Moore (7), Thompson (7), Costello (0), Nogués (0) y Sima(—)
Parciales: (22-15 / 16–23 / 16-30 / 20-11)
Máximo anotador del partido: S. De Larrea (20)