La Dipu ordena su área cultural
El tiquet Pilar Tébar y Miquel Nadal, ambos provenientes de la Generalitat, vuelve a trabajar juntos esta vez en la corporación provincial

La ex secretaria autonómica de Cultura, Pilar Tébar, se incorpora a la Diputación de Valencia. REMITIDA / HANDOUT
Ha costado, aunque sería injusto decir que fuera fácil. El tiempo vuela, y cuando se van a cumplir tres años de la que, probablemente, fue la negociación más compleja para el Partido Popular tras ganar las elecciones con Carlos Mazón a la cabeza y María José Catalá brillando. La aritmética territorial no favoreció a Vicente Mompó que, aunque sobrado de mérito y capacidad, tuvo que aprovechar la torpeza socialista con uno de los suyos -y supo hacerlo- para encontrar en Ontinyent socio serio y fiable.
Es probable que esa asociación, tan legítima como operativa, fuera utilizada como cubierta protectora por algunos responsables culturales que permanecían desde sus anteriores nombramientos. También que la política, abiertamente practicada por la vicepresidenta primera Natalia Enguix, permitiera espacios normalmente poco frecuentados por la derecha. La memoria democrática en ocasiones ha sido motivo de desencuentros manejados siempre con delicadeza.
La ejecutiva incorporación de la vicepresidenta segunda Reme Mazzolari, que une experiencia en la gestión municipal a su formación de ingeniera por la UPV, no se ha limitado sin embargo al área que se le supone más afín.
Sea como fuere, conviene celebrar el trabajo del diputado Paco Teruel que, incansable, compatibiliza su conocida entrega a la alcaldía de Benimodo, con la navegación cultural de un ecosistema complejo que tiene como buques insignia el Museu Valencià de l’Il-lustració i la Modernitat (MUVIM) y l’Institució Alfons el Magnànim-Centre Valencià d'Estudis i d'Investigació (IAM-CeVEI)
Los escándalos derivados de falsificaciones curriculares vinculadas a etapas muy anteriores, afectaron el normal funcionamiento de un museo que, desde su creación, ha mantenido el prestigio que le confieren el histórico de sus exposiciones y los artistas que han participado en ellas. Además de ser una excelente muestra de arquitectura contemporánea. Pero el ruido mediático fue inevitable. Y sus consecuencias también.
Hablar de cierta paralización del más que reconocido centro de estudios del Magnànim no es un exceso. Es cierto que hay quién añora la época de Ricardo Bellveser. Así como que la ausencia de director durante tanto tiempo, apenas ha sido paliada por la personalidad científica de los responsables de colecciones y el celo de los funcionarios.
Tras algunos rumores poco fiables y tal vez algunos vaivenes también, parece consolidarse un plan integral y estratégico que pasa por el órgano de coordinación general del área, cuya responsabilidad recae sobre una mujer que ha acreditado sobradamente su capacidad de gestión cultural, primero en organizaciones asociativas sectoriales y como profesional, después desde la dirección del Instituto de Cultura Gil Albert -dependiente de la Diputación de Alicante- y más tarde en Dirección General de Patrimonio y en la Secretaría Autonómica de Cultura de la Generalitat. La elección de Pilar Tébar para esta nueva tarea, no es solo un indicador de garantía de éxito, también es el reconocimiento justo de su demostrada valía.
Colegas y amigos de Miquel Nadal (los tiene abundantes, dado su carácter afable y abierto), hasta ahora Director General de Cultura tres veces ratificado, piensan y pensaban hace tiempo, que la dirección del Magnànim le viene como anillo al dedo. Él lo sabrá mejor que nadie, pero a este cronista le consta que va a ser muy bien recibido y apuesta por que los primeros resultados no se harán esperar.
Con el horizonte de no muy lejanas campañas electorales y la atmósfera de permanente precampaña en la que estamos inmersos, todo el entramado cultural de la Dipu parece haber recibido un impulso crucial que tendrá que mostrarse en un plazo corto. Todo un reto