Dejen a los santos en paz
Clamó León XIV en el domingo romano de resurrección por la paz, pero además de preocuparnos por la guerra de Trump haríamos bien en seguir de cerca la conversión colectiva en nuestra política

Pilar Bernabé porta el Cristo del Perdón durante la Semana Santa Marinera de Valencia.
La mayoría en las cofradías del Marítim, en Valencia, al menos en el rango de colaboradores es femenina y Pilar Bernabé, haciendo acopio de responsabilidad por su cargo acudió a la llamada de la Semana Santa marinera. Había sido su pregonera y quiso así marcar diferencias con lo de Sagunto. La fotografía lo dice todo.
Humildemente, me parece proverbial la conversión colectiva, principalmente en políticos, pero principalmente políticas de izquierda, con las manifestaciones religiosas, en este 2026. Con prólogo en Fallas, se reeditó en esta Pascua. Será una sinfonía de señales divinas, hubo otras estos días. Pasó con la resurrección de Mónica Oltra. Ante su aparición mariana no eran los 3 pastorcillos de Fátima los que allí asistieron, ni la niña Sobirous de Lourdes, pero allí se congregaron personas, más o menos sencillas, seleccionadas sin duda, para transmitir el mensaje de la Petxina: la virgen roja se os muestra de nuevo para señalar el camino. La mariofanía de Oltra en el antiguo matadero se suma a la conversión grupal en esta finiquitada Semana Santa. Justo cuando hoy, la Artemis II sitúa a humanos lo más lejos de la tierra posible, jamás se ha alejado tanto del planeta un ser creado, nadie ha ido más allá. Justo hoy, digo, nuestras representantes más terrenales también quieren trascender.
Mientras los astronautas se aventuran en la cara oculta ellas optan, de forma inopinada, por una fe me temo que de agitación. Clamó ayer León XIV en el domingo romano de resurrección por la paz, pero además de preocuparnos por la guerra de Trump haríamos bien en seguir de cerca la conversión colectiva en nuestra política. A mi no me acaba. Desde el President de la Generalitat Juanfran Pérez Llorca hasta la aspirante Diana Morant, pasando por “huits i nous”, todos completaron la devoción fallera con la Ofrenda pero es que la repentina demostración de fe de todo el elenco político durante la Semana Santa ha sido digna de estudio.
Algunos o algunas hace tiempo creen que lo merecen por trayectoria y persistencia, digo lo de procesionar, pero otras habrán acudido a María o a la imagen del crucificado porque ven un atajo hacia el pueblo. Insisto, no dejo de darle vueltas a la fotografía de la Delegada del Gobierno junto al Cristo del Perdón, que es precisamente, lo que decía Mc Luhan sobre los canales para conectar con las masas: el medio es el mensaje. Pregonera en la Semana Santa Marinera, prefiere trascender en la conversación espiritual antes que responder en un plató o en una entrevista que considera incómoda.
Portar un crucifijo significa un recordatorio de que la fe es troncal en la vida, coherente con el evangelio, no un amuleto de la buena suerte, electoral añado. Opta por ese tenor postrado, maquillaje austero y rictus de santidad, terciando en el debate sobre la igualdad en la fiesta, antes que comparecer ante medios que no sean proclives, justo lo contrario que pedía Santo Tomás, que no fuéramos seguidores de un solo libro. No me gustan los políticos en la procesión, perdona Pilar. Poner cara de Magdalena no es suficiente. Así que dejen a los santos en paz, y si es por moda apúntense al barre.