Valencia endurece la guerra contra las palomas: multas de hasta 3.000 euros por darles de comer
El Ayuntamiento lanza una campaña urgente tras detectar más de 32.000 palomas en la ciudad y alerta de riesgos para la salud, plagas y daños en edificios.

oncejal de Bienestar Animal y portavoz municipal, Juan Carlos Caballero
Dar de comer a las palomas en Valencia puede salir muy caro. El Ayuntamiento ha lanzado una nueva campaña de concienciación ciudadana bajo el lema ‘No alimentes el problema’ con un mensaje claro: alimentar a estas aves en la vía pública está prohibido y puede acarrear multas de entre 750 y 3.000 euros. La iniciativa, presentada este miércoles por el concejal de Bienestar Animal y portavoz municipal, Juan Carlos Caballero, llega en plena preocupación por la sobrepoblación de palomas en la capital valenciana, donde el último censo municipal contabiliza ya 32.197 ejemplares repartidos por distintos barrios y distritos. El consistorio busca ahora implicar directamente a la ciudadanía para frenar un problema que asegura afecta tanto a la salud pública como al equilibrio ecológico y al estado del patrimonio urbano.
Desde el gobierno municipal insisten en que una práctica aparentemente inofensiva está agravando la situación en muchos puntos de la ciudad. “Una acción que puede parecer tierna acaba contribuyendo a la proliferación de plagas y al aumento descontrolado de palomas”, ha advertido Caballero durante la presentación de la campaña. El Ayuntamiento sostiene que alimentar a estas aves fuera de los puntos autorizados altera el sistema de control implantado por los servicios municipales, basado en el uso de pienso esterilizante y palomares ecológicos donde se supervisa la reproducción y el estado sanitario de los animales.
Según el consistorio, la sobrepresencia de palomas puede provocar transmisión de enfermedades, desplazamiento de otras especies urbanas, suciedad en calles y plazas, además de importantes daños en monumentos, fachadas, canalones y mobiliario urbano debido a los excrementos.
El Ayuntamiento reconoce que existen “puntos calientes” especialmente afectados por la concentración de palomas. Entre las zonas bajo vigilancia se encuentran Nazaret, Patraix, el Distrito Marítimo y áreas próximas a mercados, plazas y polideportivos.
Actualmente, la ciudad registra una media de 11 palomas por hectárea, ligeramente por encima del umbral considerado adecuado para mantener el equilibrio de la avifauna urbana, fijado en 10,2 ejemplares por hectárea. Pese a ello, el gobierno local asegura que la estrategia empieza a dar resultados. Según los datos municipales, la población de palomas habría descendido desde las casi 36.000 contabilizadas en 2024 hasta las poco más de 32.000 actuales.
Pienso esterilizante, palomares y vigilancia: así quiere València reducir la población
La campaña municipal arrancará este fin de semana en redes sociales, medios de comunicación y mobiliario urbano de la ciudad.
El plan del Ayuntamiento combina distintas medidas: distribución controlada de pienso esterilizante, instalación de palomares ecológicos, retirada de nidos, limpieza intensiva y sistemas disuasorios en edificios y farolas.
Además, el consistorio pide colaboración ciudadana para avisar de grandes concentraciones de aves o de inmuebles que puedan convertirse en focos de cría descontrolada.
Caballero ha defendido que todas las actuaciones se realizan bajo criterios de bienestar animal y dentro de una “estrategia ética y planificada” de control de la población.
Compromís acusa al gobierno de PP y Vox de disparar el problema
La campaña no ha estado exenta de polémica política. Desde Compromís, la concejala Gloria Tello ha acusado al actual gobierno municipal de haber abandonado las medidas implantadas en el anterior mandato y considera que el aumento de palomas demuestra “el fracaso” de la gestión de PP y Vox.
La edil valencianista sostiene que el número de ejemplares se ha disparado desde 2021 y critica especialmente la reducción de puntos de distribución de pienso esterilizante y las capturas de aves, que considera “ineficaces”.
Mientras tanto, el Ayuntamiento insiste en que el descenso registrado en el último año demuestra que el plan empieza a funcionar y lanza un aviso a la ciudadanía: alimentar palomas en València ya no solo está mal visto, también puede convertirse en una sanción de miles de euros.