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El Consorcio Valencia Interior impulsa una nueva generación de instalaciones para recuperar más residuos y reducir vertidos
El proyecto incorpora una nave específica para el tratamiento de colchones, una nave destinada a la preparación para la reutilización y una amplia zona de preselección y segregación de residuos voluminosos

Nueva nave en el complejo de Llíria
Cada día, cientos de toneladas de residuos llegan a las plantas de tratamiento del Consorcio Valencia Interior de Llíria y Caudete de las Fuentes procedentes de los hogares. Lo que para parte de la ciudadanía termina cuando depositan una bolsa de basura en un contenedor, en estas instalaciones es solo el principio.
Detrás de las cintas transportadoras, separadores ópticos, trómeles y nuevas tecnologías de recuperación, se desarrolla un proceso muy estudiado que permite rescatar materiales, reducir vertidos y avanzar hacia una gestión más eficiente de los residuos. Coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, el Consorcio Valencia Interior pone el foco en la transformación tecnológica que están viviendo su instalación de Llíria y Caudete de las Fuentes para aprovechar mejor los recursos que todavía contienen nuestros residuos.
El verdadero salto cualitativo se produce cuando se es capaz de evitar que un objeto se convierta en residuo. Esa es la razón de ser de las nuevas instalaciones que el Consorcio Valencia Interior está ultimando en Llíria gracias a una inversión superior a los 5,6 millones de euros financiada con fondos europeos Next Generation.
El proyecto incorpora una nave específica para el tratamiento de colchones, una nave destinada a la preparación para la reutilización y una amplia zona de preselección y segregación de residuos voluminosos.
Cada año llegan al ámbito del Consorcio cerca de 12.000 toneladas de muebles, colchones, somieres, puertas, maderas y otros enseres de gran tamaño. Hasta hace relativamente poco, gran parte de estos materiales tenían como destino final el vertedero. Sin embargo, muchos de ellos contienen recursos que pueden recuperarse o incluso reutilizarse.
La nueva nave de preparación para la reutilización permitirá precisamente identificar aquellos objetos que todavía conservan utilidad, acondicionarlos y prolongar su vida útil. Muebles, enseres y otros elementos podrán ser revisados, reparados o restaurados antes de convertirse definitivamente en residuos. Se trata de un cambio de paradigma: La prioridad ya no es únicamente reciclar, sino evitar que los productos se conviertan prematuramente en desechos.
Una instalación pionera para el tratamiento de colchones
Especial relevancia tendrá la nueva nave destinada al tratamiento específico de colchones fuera de uso, un residuo que presenta importantes dificultades técnicas debido a la mezcla de materiales que contiene. Cada colchón está formado por espumas, textiles, fibras, metales y otros componentes que requieren procesos específicos de separación para poder ser valorizados correctamente. Gracias a las nuevas instalaciones será posible incrementar la recuperación de estos materiales y reducir significativamente el volumen destinado al vertedero.
Lo que hasta ahora era un residuo complejo y costoso de gestionar se convertirá en una fuente de materiales recuperables que podrán reincorporarse a nuevos procesos productivos, dando lugar a una nueva generación de instalaciones de tratamiento y valorización de residuos.
Las mejoras en maquinaria, en los procesos de afino del compost, los sistemas de recuperación de materiales ligeros, la optimización de las líneas de tratamiento y la futura puesta en marcha de las nuevas instalaciones de voluminosos, colchones y preparación para la reutilización forman parte de una misma estrategia: Una estrategia mediante la que el CVI busca recuperar más materiales, reducir vertidos y aprovechar mejor los recursos que ya existen.
Porque la gestión moderna de residuos ya no consiste únicamente en preguntarse qué hacemos con la basura: Consiste en preguntarse cuánto valor somos capaces de recuperar antes de que algo deje de ser útil.