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Play-OFF Liga endesa

Cuando ganar también es sobrevivir, el Valencia gana el primer partido al Joventut después de una prórroga (118-117)

Hay noches en las que el baloncesto se juega con sistemas, con porcentajes y con scouting. Y hay otras —como esta— en las que se juega con el pulso temblando y el corazón desbordado. En elRoig Arena, todavía joven pero ya cargado de significado, Valencia Basket sobrevivió a sí mismo y a un Joventut irreductible en un partido que no se jugó: se resistió.

Jean Montero

Jean Montero

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Javier de Ramón

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Hay partidos que se ganan. Y hay partidos que simplemente no se quieren perder. Este fue de los segundos.

En el Roig Arena, el Valencia Basket vivió una noche que no se mide en estadísticas, sino en resistencia. En no romperse. En mantenerse de pie cuando el partido te pide caer. Porque el 118-117 final no es un resultado. Es un aviso. Es una declaración. Es una advertencia de lo que viene.

Desde el salto inicial quedó claro que el partido no sería cómodo, el Joventut no vino a esperar, vino a disputar cada balón como si fuera el último. Rubio ordenaba con esa calma engañosa que desarma defensas. Todo fluía a su alrededor. Parker castigaba cuando encontraba ventaja. Y, sobre todo, la Penya encontraba el aro desde lejos con una naturalidad inquietante. No era un espejismo. Era un plan. Valencia, mientras tanto, no encontraba continuidad. Tenía tramos de dominio, pero nunca control. Tenía energía, pero no mando. Cada vez que parecía abrir una pequeña brecha, Joventut respondía con un triple, una lectura, una acción que lo devolvía todo al punto de inicio.

El partido se convirtió pronto en un intercambio constante. No era ida y vuelta: era choque y respuesta.

Valencia empezó a entender que no podía ganar desde la brillantez. Tenía que hacerlo desde otra cosa. Desde lo físico. Desde el rebote. Desde insistir donde el rival no quería. Ahí aparecieron Pradilla y Taylor, sosteniendo al equipo con segundas opciones, cierres, contacto. Y poco a poco, dentro todo el equipo de nuevo apareció la figura de Jean Montero, no desde el espectáculo si no desde la necesidad. Montero no esperó el momento, el partido le pidió una vez más ser protagonista, junto con Pradilla, Costello, Sako…

Cuando todo se iguala, cuando nadie encuentra una ventaja clara está Montero para asumir tiros, para generar ventajas. Y eso, en partidos así, cambia cosas. No rompió el partido. Pero evitó que se rompiera Valencia.

40 minutos no bastaron porque nadie quiso ceder, el tramo final fue de nuevo al borde del abismo, intensidad, emoción. Cada ataque parecía el último. Cada defensa, definitiva. No había fluidez. Había intención. El empate no sorprendió a nadie. Era lo más lógico. Lo único posible. Porque ninguno de los dos equipos había hecho méritos para caer. Y ninguno estaba dispuesto a hacerlo.

Y se jugó la prórroga, que ya no era Baloncesto era supervivencia. En los cinco minutos extra había que decidir bien, resistir mejor, y el Valencia encontró puntos desde la determinación de Montero, desde el rebote, desde ese pequeño dominio físico que había ido construyendo durante todo el partido.

Joventut respondió fiel a sí mismo. Sin renunciar al triple, sin cambiar su identidad, sin dar un paso atrás.

El partido se convirtió en una sucesión de batallas: una posesión larga, un rebote disputado, un tiro libre que pesaba más de lo normal, y ahí, en ese terreno mínimo, Valencia ganó lo justo. No fue el mejor Valencia. Fue el más resistente.

Hay victorias que no se explican por lo que haces bien, sino por lo que no dejas de hacer. Valencia no tuvo control total. No tuvo dominio claro. Pero tuvo algo que en playoff vale lo mismo o más: No se fue del partido.

Incluso cuando Joventut parecía tener la iniciativa. Incluso cuando el triple rival caía. Incluso cuando todo se estrechaba. Joventut perdió… pero avisó, jugó con personalidad. Con claridad. Con recursos. Con un Rubio que entendió el partido desde el primer minuto y lo llevó donde quería.

Y, sobre todo, con la sensación constante de que siempre tenía respuesta.

Perder así no es un cierre. Es una amenaza.

El Roig Arena ya ha vivido su primera noche de verdad. De esas que no se olvidan fácil. De las que dejan ruido incluso cuando todo ha terminado.

Valencia puede sufrir… y seguir compitiendo

Joventut puede perder… y seguir creyendo

Y esta eliminatoria no va a decidirse por talento

Se va a decidir por resistencia.

Y en eso, de momento, Valencia aguantó un segundo más.

Estadísticas

VALENCIA BASKET (118): Badio (15), Taylor (19), Pradilla (16), Montero (27), Sako (8) -quinteto inicial- Reuvers (0), S. de Larrea (3), B. Key (5), Moore (7), Cardenas (5), Costello (13), Nogués (--).

ASISA JOVENTUT (117): Kragg (7),Parker (19), Vives (5), Ruzic (11), Hunt (19) -quinteto inicial - Drell (0), Rubio (22), Hakanson (12), Allen (--), Morin (2), Birgander (8), Hanga (12).

Espectadores: 12.910 espectadores.

Parciales: (26-22 / 25-32 / 28-24 / 26-27 – 13-12)

Máximo anotador del partido: J. Montero (27)

Declaraciones

Dani Miret: “Un partidazo, 1-0, dar la enhorabuena al Valencia y nos vemos en 48h. Hemos rozado la perfección, pero no ha sido suficiente para ganar, delante tenemos un equipo increíble, de los mejores de Europa. Estamos en un buen momento, y nuestra mentalidad será la misma. Dentro de 48horas necesitamos estar al mismo nivel, y tenemos que recuperar toda la energía que hemos gastado. Muchas gracias a la gente de Badalona que se ha acercado hasta aquí y que hace que el equipo esté más enchufado que nunca. Ricky juega con mucho esfuerzo y tenemos que ir haciendo rotaciones un poco más cortas. Tenemos que hacer un partido de 40 minutos casi perfectos, y la idea era estar ganando en los últimos minutos, y más delante de un equipo con tanto talento. La preocupación es poder recuperar físicamente para el siguiente partido y volver al mismo nivel en 48 horas.”

Pedro Martínez: ”Un cumulo de emociones, primero con preocupación por las cosas que no nos han salido bien, luego un punto de disfrute de ver acciones ganadoras, como hemos conseguido forzar la prórroga con todos los jugadores, con el triple de Pradilla, de Costello, de Montero, de Saki, disfrutando de ver la mentalidad ganadora de los jugadores, de no darse por vencidos. Ver esa mentalidad no tiene que ver nada con la táctica, y esto como entrenador lo he disfrutado mucho, y si encima sale luego cara pues mejor. Lo podía haber ganado cualquiera, no estoy sorprendido, creo que la eliminatoria va a ser muy igualada, juegan muy bien, tiran muy bien, y Ricky Rubio es muy determinante, él hace mejores a sus compañeros. La zona nos incomoda porque nos saca un poco de ritmo, pero hemos anotado. Hemos sufrido mucho defendiendo a Ricky y a Hunt, lo que ha sido muy diferencial es el porcentaje del tiro de tres de ellos, que ha sido brutal. Ha sido un partido de mucho acierto. Tenemos que seguir con nuestro juego. El tobillo de Reuvers no tiene buena pinta, no es momento de quejarse de las lesiones, tenemos otros jugadores y esperemos que se recupere rápido, mirar hacia delante sin llorar y sin buscar excusas, no creo que vaya a poder jugar en 48horas.”

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