Urbanismo
La Malva-rosa cambia de cara: así son los nuevos restaurantes que transforman el litoral de Valencia
Tres de los cinco locales de la primera fase ya están terminados y el Ayuntamiento anuncia que la renovación completa del frente marítimo estará lista para el verano de 2027.

María José Catalá visita el renovado restaurante La Alegría de la Huerta en la playa de la Malva-rosa.
La transformación de la fachada marítima de Valencia ya es visible. Los restaurantes de la playa de la Malva-rosa comienzan a mostrar una nueva imagen tras décadas con unas instalaciones que habían quedado obsoletas y que llevaban años pendientes de una renovación integral.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha visitado este miércoles el restaurante La Alegría de la Huerta para comprobar el avance de unas obras que forman parte de la primera fase del proyecto de modernización del frente litoral. Según ha destacado, se trata de una actuación "muy necesaria" para poner en valor uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad.
De los cinco establecimientos incluidos en esta primera fase, tres ya están completamente finalizados. Se trata de El Bobo y La Murciana, que ya han abierto sus puertas al público, y La Alegría de la Huerta, que comenzará a funcionar este viernes. Los trabajos continúan ahora en Casa Isabel y San Patricio, cuya renovación concluirá en las próximas semanas.
La actuación no se detendrá ahí. Catalá ha confirmado que, una vez finalizada la temporada estival, arrancará una segunda fase que permitirá reformar los siete restaurantes restantes. El objetivo municipal es que todo el proceso esté completado antes del verano de 2027.
La alcaldesa ha subrayado que la nueva imagen de estos establecimientos apuesta por la integración paisajística, la sostenibilidad y una arquitectura más acorde con el entorno costero. Los antiguos módulos, construidos en 1995, han sido sustituidos por edificaciones de aluminio y cristal, más ligeras visualmente y adaptadas a las necesidades actuales.
Además, los nuevos edificios incorporan mejoras técnicas y medioambientales. Entre ellas destacan la elevación de las construcciones medio metro sobre el nivel del suelo para prevenir posibles inundaciones, la creación de terrazas cerradas o acristaladas y unas cubiertas diseñadas para facilitar la instalación de placas fotovoltaicas.
Catalá también ha reivindicado la gestión realizada por el Ayuntamiento para desbloquear un proyecto que llevaba años paralizado. La aprobación en 2024 de la modificación urbanística necesaria permitió tramitar las licencias de derribo, obra y actividad que han hecho posible la renovación de los locales.
La regidora considera que esta actuación supone un impulso para la oferta gastronómica de la costa valenciana y responde a una demanda histórica tanto de los hosteleros como de los vecinos. De hecho, avanzó que el siguiente gran paso será la remodelación integral del Paseo Marítimo, una intervención que el gobierno municipal considera necesaria tras el esfuerzo inversor realizado por los propietarios de los restaurantes.
Con esta renovación, la Malva-rosa inicia una nueva etapa con una imagen más moderna, sostenible y preparada para reforzar el atractivo de uno de los principales escaparates turísticos de Valencia.