Valencia se jugará en los próximos meses su futuro como sede del Mundial 2030
Tras el Mundial de 2026, la carrera por las sedes entra en su fase decisiva y Valencia espera la visita de la FIFA mientras acelera las obras del Nou Mestalla con el respaldo de todas las administraciones.

(Foto de ARCHIVO) Obras del Nou Mestalla
Con el Mundial de 2026 ya en los libros de historia, y más tras la gran victoria de la selección española en la Copa del Mundo que le ha hecho lograr su segunda estrella, el foco del fútbol internacional apunta definitivamente hacia España, Portugal y Marruecos, organizadores de la Copa del Mundo de 2030. Sin embargo, más allá de la batalla mediática que se está empezando a generar para ver dónde se jugara la final, aquí, en Valencia todavía hay una pregunta sin respuesta: ¿será finalmente el Nou Mestalla una de las sedes oficiales del torneo? A estas alturas la capital del Turia, pese al avance de las obras del nuevo estadio, sigue sin figurar oficialmente entre las ciudades elegidas para albergar partidos del Mundial, aunque en los últimos meses ha recuperado un protagonismo que parecía perdido. La reanudación de las trabajos en el Nou Mestalla, el apoyo institucional unánime y el respaldo público de la Real Federación Española de Fútbol han devuelto a Valencia a la carrera. Ahora, la decisión definitiva dependerá de la FIFA.
El calendario ya tiene marcada una fecha clave. Entre finales octubre y mediados de noviembre, una delegación de la FIFA tiene previsto desplazarse a Valencia para comprobar sobre el terreno el estado de las obras del Nou Mestalla y evaluar si el proyecto cumple los requisitos exigidos para formar parte del Mundial 2030. Así lo confirmó el presidente de la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana, Salvador Gomar, al explicar que será entonces cuando el organismo internacional "apuntille" las sedes definitivas.
Las obras del estadio avanzan conforme al calendario previsto y ya alcanzan aproximadamente el 76% de ejecución, mientras que la previsión del Valencia CF es que durante el otoño únicamente reste alrededor de un 20% de los trabajos para completar la infraestructura. El objetivo continúa siendo inaugurar el estadio durante el verano de 2027 para que el equipo dispute allí la temporada 2027-2028, la última antes del Mundial.
El adiós a Mestalla, cada vez más cerca
Si se cumplen los plazos, el Valencia CF afrontará esta campaña como la última en el histórico Mestalla, un estadio inaugurado en 1923 que acumula más de un siglo de historia y algunas de las noches más memorables del fútbol español y europeo. El traslado al Nou Mestalla supondrá el final de una etapa histórica para el valencianismo y el comienzo de otra marcada por un estadio con capacidad para más de 70.000 espectadores, concebido para albergar grandes eventos internacionales. Precisamente, disponer de una instalación moderna y plenamente operativa constituye uno de los elementos que más valoran tanto la FIFA como la RFEF.
¿Qué exige la FIFA para ser sede?
La designación de una sede mundialista no depende únicamente del estadio. Hay toda una serie de criterios que el máximo organismo del fútbol tiene en cuenta para que una ciudad pueda albergar un evento de estas magnitudes. La FIFA analiza aspectos como la capacidad del recinto, las infraestructuras de transporte, la red hotelera, la seguridad, los hospitales de referencia, las zonas para aficionados, los centros de entrenamiento, la conectividad internacional y la capacidad organizativa de cada ciudad.
En el caso valenciano, al ser Valencia una gran ciudad de España en la que el turismo tiene una gran importancia, prácticamente todos esos requisitos ya están cubiertos. El gran interrogante ha sido siempre el mismo: que el Nou Mestalla esté completamente terminado, certificado y operativo con suficiente antelación al torneo.
Según las previsiones actuales, el estadio estaría listo más de dos años antes del inicio del Mundial, un margen considerado suficiente para superar las inspecciones técnicas y celebrar los eventos de prueba que exige la FIFA.
El presidente de la RFEF no contempla un escenario en el que Valencia no sea sede el Mundial
Uno de los mayores apoyos que ha recibido la candidatura valenciana ha llegado desde la propia Federación Española. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ha reiterado en varias ocasiones su convencimiento de que Valencia acabará formando parte del Mundial 2030. Durante una visita al Nou Mestalla llegó incluso a afirmar que "Valencia y el Nou Mestalla no se van a quedar sin ser sede del Mundial 2030", destacando además que será uno de los estadios más modernos de España cuando finalicen las obras. Cierto es que, para Valencia, y para España, sería todo un fracaso que la tercera ciudad más grande e importante del país, tanto a nivel poblacional como económico, se quedara fuera de uno de los mayores eventos que puede albergar un territorio a nivel internacional.
Posteriormente, la RFEF trasladó formalmente a la FIFA su intención de incorporar tanto a Valencia como a Vigo entre las sedes españolas del campeonato.
Apoyo institucional
A diferencia de etapas anteriores, la candidatura valenciana cuenta ahora con un respaldo institucional prácticamente unánime. La Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Valencia, la Federación Valenciana de Fútbol, la RFEF e incluso el Gobierno de España, a través de la comisión interministerial creada para coordinar el Mundial, han defendido la presencia de Valencia en la gran cita futbolística de 2030. Ese consenso político e institucional fortalece una candidatura que hace apenas dos años parecía descartada con las obras del Nou Mestalla completamente paradas pese a los anuncios, repetidos hasta la saciedad, de que se iban a retomar los trabajos de manera inmediata. Promesas que se vienen repitiendo desde 2014, cuando el actual propietario del Valencia CF, Peter Lim, adquiero el club y con ello el compromiso de terminar el nuevo estadio que estaba parado desde el año 2009 a raíz de la crisis.
Pese al optimismo existente, la realidad es que la última palabra corresponde exclusivamente a la FIFA. Será el organismo presidido por Gianni Infantino quien valore el cumplimiento de todos los requisitos técnicos y quien confirme el listado definitivo de sedes. Pese a que la idea inicial de la candidatura era que la Copa del Mundo se disputara únicamente en la península ibérica, de ahí la candidatura junto a Portugal, pese a que España iba a ser el país con mayor protagonismo, la adhesión, poco a poco, de otros países como Marruecos, que ha ido fagocitando el protagonismo de España en la candidatura, preocupan sobremanera a la delegación española hasta el punto de que ven peligrar una posible final en el país debido a la buena relación entre el país africano y las altas esferas de la FIFA, más la construcción del megaestadio Hassan II que están construyendo en Casablanca, el más grande de todo el Mundial.
Este incremento de presencia marroquí en el mundial podría afectar a Valencia ya que, según contó El Larguero de la Cadena SER, el organismo que dirige Infantino considera que ya son excesivas las 20 sedes actuales (21 si se cuenta Mestalla), y estaría barajando la posibilidad de quitar dos: dos de España y otra de Marruecos.
La RFEF, viendo que las obras del Nou Mestalla no avanzaban, mandó un documento a la FIFA con 11 estadios, Anoeta en San Sebastián, Camp Nou en Barcelona, Gran Canaria en Las Palmas, La Cartuja en Sevilla, La Rosaleda en Málaga, Metropolitano en Madrid, Nueva Romareda en Zaragoza, RCDE Stadium en Cornellà-El Prat, Riazor en A Coruña, San Mamés en Bilbao y Santiago Bernabéu en Madrid. Sin embargo, tras la evolución de los trabajos en el feudo valencianista Louzán añadió Valencia a última hora. Ahora, dependiendo del posicionamiento de la FIFA y con las 6 sedes de Marruecos y las tres de Portugal, para que entrara la ciudad del Turia Valencia debería de quitarle su espacio a otra ciudad española que estaría, según apuntan la mayoría de informaciones entre San Sebastian o A Coruña.
Hasta entonces, Valencia continúa viviendo una carrera contrarreloj. Las grúas del Nou Mestalla trabajan para terminar un estadio que lleva casi dos décadas esperando convertirse en realidad y que podría ser la llave para que la ciudad vuelva a situarse en el mapa del fútbol mundial. Porque después del Mundial de 2026, el siguiente gran partido de Valencia ya no se juega sobre el césped, sino entre planos, hormigón e inspecciones técnicas. Y el resultado puede marcar la historia de la ciudad durante décadas.