decisión unilateral
El alcalde de Tavernes Blanques, "disgustado y ofendido" con Alboraya por el cambio de parada de bus que perjudicará "especialmente a los mayores"
Arturo Ros lamenta que Alboraya comunicara la decisión por carta después de que el alcalde Miguel Chavarría le anunciara una reunión para abordar los problemas de horarios de la línea del autobús.

Arturo Ros, alcalde de Tavernes Blanques, en imagen de archivo.
El alcalde de Tavernes Blanques, Arturo Ros, se muestra "disgustado y un poco ofendido", según manifiesta a ESdiario CV por la decisión unilateral del Ayuntamiento de Alboraya, a través de su empresa municipal de bus, EGUSA, de trasladar al polígono industrial San Vicente la parada del autobús de Tavernes que conecta ambas localidades. Ros lamenta especialmente no haber sido informado ni consultado antes de que la empresa pública municipal comunicara mediante una carta el cambio, que entrará en vigor este 1 de septiembre.
El alcalde explica que, a finales de julio, mantuvo una reunión de representantes de varios municipios junto al alcalde de Alboraya, Miguel Chavarría, quien le trasladó que quería reunirse con el reresentante de Tevernes Blanques para analizar la situación de la línea de autobús debido a los problemas para cumplir los horarios. Ros se ofreció entonces a reunirse y hasta planteó la posibilidad de que Tavernes realizara alguna aportación económica para mejorar el servicio. "Me dijo que no", recuerda.
La sorpresa llegó alrededor del 10 de agosto, cuando el Ayuntamiento de Tavernes recibió una carta presidente del consejo de administración de EGUSA comunicando que se había acordado sustituir la parada actual de Tavernes por otra situada en el polígono San Vicente a partir del 1 de septiembre.
"Lo que me duele es que si yo hablo con un alcalde de Alboraya, y me anuncia una reunión, que al final tomen la resolución sin haberme convocado", lamenta Ros. "Yo entiendo que el Ayuntamiento de Alboraya tendrá sus razones, pero me dicen que me llamarán y al final no dicen esta boca mía y toman la decisión sin contar con Tavernes".
El alcalde considera que el cambio perjudicará especialmente a los usuarios habituales de la línea. La nueva parada se encuentra a unos cinco o siete minutos a pie de la actual, pero ese desplazamiento puede suponer una dificultad importante para determinados colectivos, especialmente los mayores. La parada actual facilitaba a los vecinos de Tavernes el acceso a la playa, a las grandes superficies comerciales del término de Alboraya y a los establecimientos del centro de esta localidad.
"Con el cambio de parada mucha gente mayor que usa diariamente esa línea del bus no podrá desplazarse", advierte Ros. El alcalde estima que la modificación puede acabar dificultando el uso de un servicio que hasta ahora resultaba especialmente útil para los vecinos de Tavernes.
Ante esta situación, el Ayuntamiento de Tavernes tratará de abrir una vía de diálogo con Alboraya durante el mes de septiembre. "Nosotros lo que estamos intentando es un diálogo con Alboraya. Yo tengo una magnífica relación con su alcalde, Miguel Chavarria, pero me he quedado un poco defraudado con él por la carta anunciadora de la decisión unilateral, aunque igual no es culpa directamente de Miguel".
Ros evita, no obstante, responsabilizar personalmente al alcalde de Alboraya y dirige sus críticas hacia la empresa municipal que gestiona el servicio. "Y no critico al alcalde de Alboraya por lo que ha hecho. Critico a la empresa y en este caso al ayuntamiento, porque es una empresa municipal".
El alcalde admite que no da por hecho que la parada vaya a recuperar su ubicación actual. "No confío en nada", reconoce al ser preguntado por una posible marcha atrás. Ros recuerda que Alboraya es quien financia íntegramente el servicio a través de EGUSA y quien tiene la competencia sobre su gestión, pero insiste en que todavía existe margen para negociar. "Pienso que todo se puede hablar en esta vida".