Imposible no emocionarse: Rafa Nadal, un mar de lágrimas en su homenaje en Roland Garros
El balear se dio un baño de masas en la mítica Philippe Chatrier en la que tantas veces triunfó y en la que ahora será eterno con una placa sorpresa

Rafa Nadal.
Es casi imposible despedir de una mejor manera a una leyenda como Rafa Nadal. Roland Garros ha estado a la altura de los catorce entorchados que consiguió allí el de Manacor y en la mítica Philippe Chatrier, donde el balear se coronó más que nadie, se vivió una tarde emotiva y cargada de sentimientos que acabó con las lágrimas del protagonista y de los presentes.
Todo el mundo esperó en la Philippe Chatrier a Rafa Nadal con una camiseta conmemorativa de este día que era del color de la arcilla de Roland Garros. El balear tenía un puesto reservado en el centro de la pista, desde donde vio el vídeo homenaje que el torneo le había preparado. Posteriormente agarró el micrófono y dedicó unas palabras a los asistentes y a su círculo cercano.
"Toda mi gratitud por este homenaje en la pista de tenis más importante de mi carrera", comenzó diciendo Rafa Nadal. Tras recordar varios momentos de los vividos en Roland Garros llegó el turno de hablar sobre su gente, momento en el que le cayeron las primeras lágrimas, sobre todo al dirigirse a sus abuelas, presentes en la Philippe Chatrier, pero al acordarse de sus abuelos.
"Gracias, Toni. Lo que hemos vivido no siempre ha sido fácil, pero, sin ninguna duda, ha valido la pena. Has sido el mejor entrenador que jamás hubiera podido tener", dijo a su tío. También dedicó unas sentidas palabras a sus padres, a su hermana y a su mujer Mery Perelló.
Sus rivales, presentes
Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero estuvieron presentes en la grada, pero el protagonismo cayó también sobre los grandes rivales que tuvo Rafa Nadal: Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray. Los cuatro pasaron unos minutos sobre la tierra batida de la Philippe Chatrier antes de que llegase el gran momento.
Y es que se destapó una placa que se quedará eternamente en la Philippe Chatrier en la que aparecía el nombre de Rafa Nadal, los catorce Roland Garros que ha ganado y la huella del balear. Allí terminó de derrumbarse, ya que no se esperaba para nada esta sorpresa que inmortaliza su figura en su pista favorita.
Tras esto, Rafa Nadal comenzó a despedirse de todos los aficionados presentes y para ello dio una vuelta de honor a toda la Philippe Chatrier. El colofón final fue la tierna imagen con su hijo, al que bajó de la grada y le hizo saludar a todos los aficionados antes de perderse por el túnel de vestuarios.