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Musetti frena el sueño de Jaume Munar en el US Open tras una histórica semana

El tenista mallorquín firma su mejor actuación en un Grand Slam al alcanzar la segunda semana en Nueva York, aunque sucumbió con claridad ante el talento de Lorenzo Musetti. A pesar de la derrota, su salto de calidad ya es innegable.

Jaume Munar en el US Open 2025

Jaume Munar en el US Open 2025

Borja Fadón
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El viaje de Jaume Munar en Flushing Meadows terminó este lunes con un marcador que duele más de lo que refleja el juego desplegado durante la primera semana. El italiano Lorenzo Musetti, que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera, no dio opción al balear en los octavos de final y lo despachó con un claro 6-3, 6-0, 6-1 en apenas hora y media de encuentro.

El guion del choque fue implacable. Musetti impuso su ley desde el inicio, rompiendo el servicio de Munar en el tercer juego del primer set y dejando al español sin capacidad de reacción. A partir de ahí, el italiano se adueñó de la pista Arthur Ashe con una combinación letal de agresividad desde el fondo y precisión en los golpes de transición. Munar trató de aguantar los intercambios, pero la diferencia en intensidad y en confianza fue demasiado evidente.

En el segundo parcial, la resistencia se vino abajo. El 6-0 encajado fue un jarro de agua fría para un Munar que intentó buscar soluciones tácticas —subidas a la red, cambios de ritmo, mayor agresividad con el revés—, pero todas sus tentativas naufragaron ante la solidez de Musetti. El tercero fue un trámite en el que el español, digno y batallador como siempre, al menos evitó el segundo rosco sumando un juego que fue celebrado con una mezcla de alivio y frustración.

Una barrera psicológica por fin superada

La contundencia del resultado no debe empañar lo logrado por Munar en Nueva York. Durante años, el mallorquín había sufrido para abrirse paso en los grandes escenarios, acumulando eliminaciones tempranas en Grand Slams que minaban su moral y alimentaban las dudas sobre su techo competitivo. Esta vez, en cambio, superó tres rondas consecutivas, incluida la victoria sobre Gabriel Diallo, cabeza de serie número 31, que supuso un verdadero golpe de autoridad.

Alcanzar los octavos de final de un grande es más que una estadística: es una liberación psicológica. Munar ya no tendrá que cargar con el lastre de no haber pasado de tercera ronda, y esa confianza extra le acompañará en las próximas citas. Lo que antes parecía una frontera infranqueable se ha convertido en un territorio conquistado.

El premio en el ranking: el mejor puesto de su carrera

El US Open deja, además, un premio tangible: su mejor clasificación en el ranking mundial. Jaume Munar aparece ya como número 37 de la ATP en la actualización en vivo, lo que supone escalar varios puestos y consolidarse en el grupo de jugadores que pueden aspirar a ser cabezas de serie en grandes torneos.

Esta mejora no solo tiene valor simbólico, también práctico. Estar más arriba en el ranking le permitirá evitar rivales de mayor entidad en las primeras rondas y garantizarse cuadros más accesibles. En un circuito tan competitivo, esa diferencia puede marcar el paso entre mantenerse en la élite o volver a caer en la irregularidad.

La lenta maduración de un talento

Munar nunca ha sido un prodigio precoz, sino un trabajador incansable. En 2014 alcanzó la final de Roland Garros júnior, un logro que alimentó expectativas en España y lo señaló como posible heredero de la tradición de la tierra batida. Su participación en el Next Gen Finals en 2018 reforzó esa sensación de futuro, pero el salto al circuito ATP fue mucho más duro de lo esperado.

Durante años se movió en la zona de confort del top-100, lo suficientemente bueno para mantenerse, pero sin el brillo suficiente para dar un golpe sobre la mesa. A menudo se le acusaba de falta de agresividad, de un tenis demasiado académico, más preocupado por no fallar que por proponer. Esa versión le permitió sobrevivir, pero no crecer.

La madurez ha llegado ahora, a los 28 años, con una mentalidad mucho más sólida y un repertorio más completo. Munar ha aprendido a arriesgar, a aceptar errores a cambio de dominar puntos, y a no dejarse arrastrar por la frustración cuando el marcador se tuerce. Ese cambio se ha notado en Nueva York, donde mostró una versión más ofensiva y mejor adaptada a las condiciones rápidas de Flushing Meadows.

La huella de su carácter

Si algo distingue a Jaume Munar es su carácter. Desde que empezó a despuntar en el circuito se le reconoce por su capacidad de lucha, su seriedad en el trabajo diario y su perseverancia. En alguna ocasión confesó que, de no haber alcanzado el top-100 antes de los 22 años, habría abandonado el tenis para estudiar medicina. Afortunadamente para él y para el tenis español, alcanzó esa meta a tiempo y hoy recoge los frutos de aquella apuesta personal.

Ese carácter se percibe también en su forma de competir: nunca baja los brazos, incluso cuando la derrota parece inevitable. Contra Musetti no hubo milagro posible, pero su empeño por arañar cada punto es la muestra de un profesional que cree en lo que hace y que no regala nada.

España busca referentes más allá de Nadal

La trayectoria de Munar también debe leerse en el contexto del tenis español. Durante dos décadas, Rafael Nadal ha acaparado el protagonismo y ha marcado un listón casi inalcanzable para sus compatriotas. En la última generación, nombres como Carlos Alcaraz han tomado el relevo mediático, pero en paralelo se necesitan jugadores capaces de mantenerse en la élite y aportar profundidad al tenis nacional.

En ese sentido, Munar empieza a consolidarse como un valor seguro. No será un número uno ni ganará quince Grand Slams, pero sí puede convertirse en un habitual de segundas semanas en grandes torneos y en un pilar sólido para la Copa Davis. España, que siempre ha tenido una armada numerosa, agradece jugadores con ese perfil competitivo.

Lo que viene: del US Open al final de temporada

Tras su aventura en Nueva York, Munar afronta un final de temporada apasionante. Su nuevo estatus le permitirá disputar los torneos de mayor nivel en Asia y Europa con opciones reales de seguir sumando puntos y consolidarse dentro del top-40. El objetivo, a corto plazo, es mantener la regularidad y aspirar a entrar entre los 30 mejores del mundo antes de final de año.

El gran reto será demostrar que lo de Flushing Meadows no ha sido una excepción. El calendario le exigirá adaptarse a distintas superficies y mantener la intensidad durante semanas consecutivas. Si lo consigue, Munar podría convertirse en una de las sorpresas agradables de este 2025.

Una derrota que sabe a victoria

El 6-3, 6-0, 6-1 ante Musetti es un resultado doloroso, pero no invalida lo conseguido. Al contrario, pone en perspectiva la magnitud de lo logrado: Munar ha derribado un muro personal y ha entrado en la conversación de los jugadores a tener en cuenta en torneos de máximo nivel.

En un deporte donde las carreras se miden por la capacidad de evolucionar, Jaume Munar ha demostrado que aún queda mucho por escribir en la suya. Flushing Meadows se despide de él por esta vez, pero deja la certeza de que el mallorquín ha dado un salto de calidad que puede marcar un antes y un después.

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