tenis
Sinner conquista Miami, firma el ‘Sunshine Double’ y aprieta a Alcaraz
Jannik Sinner venció a Jiri Lehecka y queda a tiro del número uno que ostenta Carlos Alcaraz.

Sinner, campeón en Miami
El italiano conquistó el Miami Open tras imponerse a Jiri Lehecka por 6-4 y 6-4 en una final incómoda, interrumpida por la lluvia y marcada por el viento. No fue un partido brillante, pero sí uno de esos que terminan definiendo jerarquías. Sinner supo jugarlo. Y ganarlo.
Con el título en Florida, el número dos del mundo completa el ‘Sunshine Double’ —Indian Wells y Miami en la misma temporada—, una hazaña reservada a muy pocos. El último en lograrlo había sido Roger Federer en 2017.
El dato no es menor: Sinner no cedió un solo set en todo el recorrido.
La final exigía paciencia. Lehecka, firme con el saque, se sostuvo mientras pudo. Pero en cuanto el partido pidió precisión en los momentos clave, el italiano marcó la diferencia. Lo hizo pronto, rompiendo en el primer set y sosteniendo después con autoridad, incluso tras levantar un 0-40 que pudo cambiar el guion. Ahí empezó a inclinarse la balanza.
El segundo parcial fue más espeso. Parones largos, ritmo cortado y un rival que resistía cada intento de quiebre. Hasta que dejó de hacerlo. Sinner insistió, encontró el momento y cerró sin titubeos.
Otra vez, como campeón
El triunfo no solo amplía su palmarés —séptimo Masters 1000—, también reabre la pelea por el número uno. Suma 1.000 puntos y se coloca a poco más de mil de Carlos Alcaraz, que defendía corona en Miami y cayó antes de tiempo.
La diferencia se estrecha justo antes de la gira de tierra batida. Ahí está la clave. En torneos como Montecarlo, Barcelona o Madrid, el español tendrá más presión: defiende una cantidad importante de puntos. Sinner, en cambio, llega con margen para seguir recortando.
El escenario es claro: si mantiene este nivel, el cambio en la cima del ranking es una posibilidad real en cuestión de semanas.
Mientras tanto, deja una sensación difícil de ignorar. Cuando entra en dinámica, cuando encadena victorias, Sinner no se cae.