Rockets 108 - Lakers 112

LeBron, viejo es el viento y todavía sopla

LeBron James sigue brillando como si el tiempo no pasara para él. Ha metido un triple heroico para una remontada inaudita de los Lakers en el tercer partido de la serie contra los Rockets.

Los Lakers, a una victoria de las semis de conferenciaGetty Images

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LeBron James lo ha vuelto a hacer. Con 41 años sigue haciendo lo imposible, sigue contradiciendo apuestas y sigue regalando memorias imborrables. El de Akron brilló por todo lo alto y llevó a sus Lakers a buen puerto. Un triple decisivo que ha llevado a poner la serie a tiro: 3-0 a favor y las semifinales de Conferencia a la vuelta de la esquina.

Los Lakers entraron a la serie dándole el favoritismo casi unánime a su rival, a los Rockets. Las lesiones de las dos estrellas laguneras, Luka Doncic y Austin Reaves, dejaban desnudo a un LeBron ya mayor ante un equipo joven y físico como Houston, liderados por un viejo conocido como Kevin Durant.

Los angelinos aprovecharon la ausencia de Durant en el primer partido -tampoco estuvo en el tercero- para llevarse la ventaja e hicieron saltar las alarmas al ganar también el segundo. LeBron James, como ha sido habitual en sus más de dos décadas en la liga, acalló el ruido y se impuso por sobre todo. Aun así, la serie debía ir a Houston y se esperaba una reacción de los Rockets; una reacción que llegó, pero no fue suficiente para tumbar a LeBron y sus secuaces.

Secundado por un Marcus Smart en modo espartano (5 robos y 2 bloqueos), LeBron hizo lo impensado. Con menos de 30 segundos en el reloj, los Lakers perdían por seis puntos. Una pérdida tonta de Smith Jr. y una falta aun más tonta de Tate les dieron tres tiros libres a Smart. El guardia no falló. Los Lakers volvían a estar en partido. Y ahí volvió el mejor LeBron. Tras cometer unos fallos en los últimos minutos, el 23 robó el balón; Smart, se lo pasó, él se lo dio a Kennard y Kennard se lo devolvió. Con una finta hizo pasar de largo a dos defensores y no falló el triple para llevar el partido a la prórroga. Y de milagro no lo ganó con otro triple sobre a bocina.

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LeBron lucía cansado, pero se las ingenió para seguir ganando en un partido que nos dejó una imagen inolvidable: un alley-oop entre LeBron y su hijo, Bronny James. Inverosímil, como todo en LeBron a estas alturas. 29 puntos, 13 rebotes, 6 asistencias y  3 robos en 45 minutos jugados. A sus 41 años. Los últimos destellos de una carrera nunca antes vista en el universo deportivo.