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Sinner corta la ilusión de Jódar
El número uno del mundo necesitó casi dos horas para liquidar a un Rafa Jódar que rozó el milagro en la Manolo Santana.

Sinner elimina a Jódar en el Mutua Madrid Open
El desempate fue una ejecución. Sinner lo barrió 7-0 y esa frialdad casi quirúrgica fue el argumento definitivo: el número uno del mundo no iba a dejar escapar el partido cuando más le importaba. Pero antes de ese tiebreak hubo casi dos horas en las que Rafa Jódar le hizo sudar, dudar y sufrir como pocos lo habían conseguido este año en tierra. El italiano se lleva el 6-2 y 7-6(0), pero se marcha de la Manolo Santana sabiendo que ha encontrado un rival. Lo dijo él mismo: «Seguramente no sea la última vez que nos enfrentemos».
El primer set fue el cuento de siempre cuando Sinner se ajusta. Jódar aguantó el tipo durante los primeros juegos, rescató dos bolas de break en su saque y llegó a amenazar en el del italiano. Pero el de San Cándido descifró al madrileño casi como se resuelve un problema de matemáticas: detectó el abuso del juego de fondo y lo castigó con dejadas, una herramienta que en los últimos meses ha añadido a su repertorio y que confirma su evolución hacia un tenis más completo. El set se fue 6-2 sin demasiado drama.
La historia del partido, la de verdad, la escribió el segundo parcial. Jódar no se cayó del mapa después de perder el primer set. Volvió a pista con más clarividencia, con la toalla como acicate, y la Manolo Santana —techada para la ocasión— se convirtió en su cuartel general. El madrileño de 19 años levantó tres bolas de break a Sinner, lo metió en varios iguales que pusieron los pelos de punta y obligó al número uno del mundo a sacar su mejor tenis: golpes a la línea, raquetazos desde el suelo, un revés paralelo desde una posición imposible. El estadio gritaba «¡sí se puede!» y no le faltaba razón.
Al final, el físico pasó factura. Jódar llegó al tiebreak con las piernas algo más pesadas y Sinner, que ya venía rodado de la dura pelea del segundo set, no dio ninguna opción: 7-0 y partido. «¡Qué jugador!», dejó el italiano escrito en la acostumbrada firma a la camara. No era un cumplido de protocolo.
El Mutua Madrid Open 2026 lo recordará como el torneo en que Jódar dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad. Un Top-10 pulverizado —De Miñaur por 6-3 y 6-1—, Fonseca despachado en tres sets y ahora una derrota ante el mejor del mundo que tiene más de certificado que de fracaso. El madrileño se acerca al Top-30 del ranking con un bagaje de cuartos de final de Masters 1000 con 19 años, y con la certeza de que la próxima vez que comparta pista con Sinner —porque habrá una próxima vez—, llegará con más herramientas.