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Anunoby palpa el anillo: los Knicks, a un paso tras 53 años
Nueva York remontó 29 puntos ante los Spurs y se coloca 3-1. El palmeo de OG en el último segundo desató la locura en el Garden

OG Anunoby celebra junto a Karl-Anthony Towns el palmeo ganador que dio la victoria a los Knicks ante los Spurs en el Juego 4 de las Finales de la NBA.
Los New York Knicks completaron la mayor remontada de la historia de las Finales de la NBA. Llegaron a perder de 29 puntos. Ganaron por uno. Un palmeo de OG Anunoby tras el triple fallado de Brunson con 1,2 segundos en el reloj puso el 107-106 definitivo y encendió el Madison Square Garden como no se veía en décadas. Nueva York está a una victoria de su primer anillo desde 1973.
No fue un accidente. Fue una proeza construida punto a punto, cuarto a cuarto, con Jalen Brunson (36 puntos) como motor y Anunoby (33 puntos, canasta decisiva) como el hombre que escribió la historia. Los Knicks están 3-1 en las Finales. Solo los Cleveland Cavaliers de LeBron James en 2016 han remontado un 3-1 en la historia de esta fase.
Una primera mitad de pesadilla
El partido parecía muerto antes de estar vivo. Los Spurs salieron con una frialdad que paralizó al Garden: primer cuarto con un 65,2% en tiros de campo y el marcador 22-41. Victor Wembanyama era imparable, con hasta cuatro hombres sobre él en cada posesión. Karl-Anthony Towns acumuló dos personales en los primeros 62 segundos, el ritmo más rápido en unas Finales desde 1998.
En el segundo cuarto, la tormenta fue aún peor. Dylan Harper, De'Aaron Fox, Devin Vassell y Carter Bryant convirtieron 14 de 26 triples en los primeros 24 minutos. Una anotación de 76 puntos en la primera mitad por parte de los Spurs, récord histórico para un visitante en las Finales. Al descanso: 49-76. La diferencia de 27 puntos, también marca sin precedentes en esta fase. Solo Brunson, con 15 en el segundo cuarto, mantuvo viva una llama que parecía apagarse.
La segunda mitad que nadie olvidará
El vestuario de los Knicks no tiró la toalla. Mike Brown les dijo al descanso que podían crear su propia suerte. Y eso hicieron. Parcial de 13-0 nada más rearrancar el tercer cuarto. Los Spurs, que habían metido 14 triples en la primera mitad, solo acertaron 2 de 12 en el tercero. Del fuego a la ceniza.
José Alvarado fue clave en el tramo decisivo, con velocidad y atrevimiento para romper la defensa de San Antonio en los momentos de mayor presión. A 4:32 del final, los Knicks ya estaban a solo cuatro puntos. El Garden empezó a creer.
La primera ventaja local llegó a 1:22 del final: canasta de Brunson para el 105-104. Stephon Castle devolvió el mando a los Spurs desde la línea de libres. Pero lo que siguió ya pertenece al libreto de lo imborrable.
El palmeo que vale un campeonato
Brunson recibió el balón, lanzó desde lejos y falló. Anunoby llegó al rebote, lo palmeó en el aire y lo metió. 107-106. El reloj marcaba 1,2 segundos. Los Spurs tuvieron una última posesión: De'Aaron Fox intentó el tiro en lugar de forzar la falta o agotar tiempo, lo falló, y el Garden estalló.
Fue el colofón a 33 puntos de un alero que se negó a rendirse toda la noche. "Nunca nos rendimos. Creemos en nosotros, hemos remontado antes y somos fuertes", dijo Anunoby en la zona mixta. Su entrenador no escatimó en superlativo: "No sé si ha habido una jugada más grande en la historia del baloncesto de los Knicks", afirmó Brown.
Wembanyama cerró con 24 puntos y 13 rebotes, pero acabó viendo cómo su equipo se derrumbaba en la segunda mitad con el mismo asombro que toda la liga. "O nos rendimos, o nos hacemos más fuertes", admitió el francés en la rueda de prensa. Todo indica que elegirá lo segundo, pero el tiempo no está de su lado.
53 años esperando
Los Knicks no ganan un campeonato de la NBA desde 1973. Más de cinco décadas de sequía, de expectativas rotas y promesas incumplidas. Este sábado, en el AT&T Center de San Antonio, tienen la primera bola de partido. De las 38 ocasiones anteriores en que un equipo se puso 3-1 en las Finales, 37 terminaron alzando el trofeo.
La estadística no juega. Nueva York, sí.