Mundial 2026 | México 2 - Sudáfrica 0
Los partidos inaugurales como palomitas de cine
El Azteca recoge la tensión de los minutos previos, espectáculos varios, desde tres rojas a dos golazos para que México se lleve el partido frente a Sudáfrica.

Quiñones y Raúl Jiménez hacen vibrar a México en el debut
Menos mal que existe la Coca Cola. Menos mal que existen las palomitas.
En los minutos previos a los grandes eventos hay un ansiolítico que aterriza los nervios. Los partidos inaugurales, cuando no juega tu país, son como las palomitas en el cine, amenizan los tráileres, impiden nuestra imparable verborrea, pero, antes de que te des cuenta, la boca te arde a sal, no quedan palomitas y la película ya ha entrado en ti.
En el bar de Los Pastorcitos, un niño pega un cromo —estampita o figurita, según la región— (¿el último, quizá?), mientras la ceremonia inaugural suena y el bar se llena. «Con México, papá, cuándo juega, cuándo empieza», el niño, de camiseta verde, ocho añitos, es el hijo del regente del bar, que sirve una cerveza y unas patatas fritas a sus compatriotas, que viven el Mundial desde España.
El niño no conoce ni quién es el Vasco Aguirre ni que el mismo partido inauguró el Mundial de 2010 ni quién es ese 'Memo' del que hablan los amigos de sus padres, pero que juega su sexto Mundial como Messi y Cristiano, ni quién es Jiménez, él sólo sabe que va con México y que "México campeón, ah que sí, papá". El padre le ríe.
Los quince minutos previos se queman más deprisa que la ceniza de un cigarro. El túnel de vestuario es extenso, largo, longevo, inacabable, irrisorio, el tramo sufriente donde sigue viva la expectativa del fracaso y el éxito. Pero el partido comienza, a golpe de olés, como las buenas películas. Y cuando aparecen, aquí los malos, los sudafricanos, son embutidos en unos abucheos estentóreos hasta que, en el minuto nueve, Quiñones mete el primero y el niño celebra con más voz de la que su pecho soporta.
El partido es todo lo que sería una buena película: un par de goles, las rojas a los sudafricanos Sithole y Themba Zwane, la roja en el noventa y uno, a César Montes sobre Mudau, un posible penalti, malos controles en salidas, e incluso espectáculos en la hidratación. Por esa manía americana de convertir cada coyuntura en una fiesta. La hidratación con música, en el espectáculo del fútbol, tras un espectáculo previo: la muñeca rusa de los espectáculos. Y si queda un hueco en la grada déjenselo a un americano, que hará un espectáculo.
En definitiva, el Azteca acoge un final feliz, porque México gana su primera cita inaugural en un Mundial, y en Los Pastorcitos, en la barra del bar, el padre que ha dejado de servir, levanta a su niño en brazos.