MUNDIAL 2026 / DIECISEISAVOS DE FINAL / MÉXICO 2 – 0 ECUADOR
El día que Gilberto Mora detuvo la lluvia: México está en octavos
Dos goles, de Quiñones y de Jiménez, en la primera parte, bastan para que el invicto México clasifique a la ronda de dieciséis. Ecuador no tuvo el día y mucho menos la garra.

CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO - 30 DE JUNIO. Los jugadores de México celebran, con una conga, su pase a octavos de final, en le partdio frente a Ecuador. (Foto de David Ramos/Getty Images)
Final de Wimbledon, 2008, se retrasa el partido porque suena un glopglopglop que parece aguar la cita. El partido se complica más de lo debido, pero Federer domina un poquito más. A veces, en el deporte, es sólo un poquito más.
Pero el partido se detiene, porque vuelve el glopglop. En el descanso, tal como se narra en el reciente documental sobre Rafa Nadal, estrenado en Netflix (Rafa, Zach Heinzerling, 2026), su tío, Toni, entra en el vestuario. Rafa está con sus botas, concentrado. Es otro.
Años antes, cuando Rafa tenía siete años, enfrentaba a un joven de doce, el partido le pasaba factura, perdía. En un descanso, su tío detectó que estaba preocupado, que temía perder. Para aminorar su preocupación, le dijo, a su sobrino, que podía hacer llover.
La mano de Rafa termina de atarse los cordones, afuera aguacero. Afuera, en la hierba, el marcador tampoco acompaña. Afuera, Rafa ya no tiene siete años. Toni entra al vestuario, pero es Rafa quien habla. «Puedes parar la lluvia, Toni, que yo, hoy, no voy a perder».
La lluvia cayó en el Azteca
Algo así se ha sentido en el Azteca, tras el retraso por la lluvia. México ha ganado más cómodo que fácil. Pero, como había demostrado ya en fase de grupos, es un equipo sólido, valiente, que se mantiene invicto con la portería a cero. Es un equipo que juega con ideas claras. En el otro lado, poco quedaba de los ecuatorianos que enfrentaron a los alemanes.
Quiñones abrió el partido
De hecho, ha sido la tónica a raíz del primer gol de Quiñones en el minuto veintidós, previo a la pausa de hidratación. El Azteca se partía y Ecuador se perdía, iba difuminándose, con sus grandes figuras como fantasmas en el campo, borrosas, ni Enner Valencia, ni Pacho ni Hincapié, que se buscó esa roja en el noventa y cinco, con esa mano en la boca que impide la lectura labial y que, desde este Mundial, está castigado.
A los pocos minutos, en el treinta y uno, en un error de los de Beccacece, o en un acierto de los de Aguirre en la presión, según se mire, Jiménez sacaba un derechazo para colocar el segundo, en un rato que Ecuador había decidido adelantar líneas, jugar más valiente. El riesgo puede conducir el fracaso, la falta de él, seguro.
El mago, Don Gilberto Mora
En Ciudad de México, hoy ha sido una noche para confirmar a Gilberto Mora, que parece un personaje de Pedro Páramo, que no acabará hoy con asistencias ni goles, pero que baila y domina, lee el partido, hechiza el balón con sus botas para dar el pase correcto siempre. El chiapaneco, de diecisiete años, parece que juega con la historia mexicana a sus espaldas porque es, sin duda, el director de orquesta, de esta selección.
Ecuador sin respuestas
La segunda parte estaba para Ecuador, pero el oasis de alegría que fue ganar a Alemania, terminó por hacer aguas. Los minutos finales fueron: choques, empujones y una ristra de faltas, en ese gesto prepotente y típico de quien se saber perdedor y opta por la fuerza bruta.
México, juegue con quien juegue, va a ser un hueso duro de roer. México, parece, se crece en las citas mundialistas que ocurren en su tierra y ha llegado a los octavos de final. México tiene que disfrutar de lo recorrido, porque, hoy, México detuvo la lluvia.