MUNDIAL 2030

Tolón corona a Sánchez para el Mundial 2030 y ningunea las urnas y al Rey

La ministra de Deportes da por resueltas las elecciones previstas para 2027 y convierte una cita deportiva de Estado en escaparate partidista, olvidando además quién ostenta la máxima representación institucional de nuestro país

La ministra Milagros Tolón, en una imagen de archivoGTRES

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Sandra Sánchez

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Milagros Tolón ha encontrado una fórmula muy socialista de reconciliarse con la monarquía hereditaria: que la corona pase directamente a Pedro Sánchez, o casi, La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes respondió este lunes a la promesa de Alberto Núñez Feijóo de llevar la final del Mundial 2030 a España dando por resueltas, de paso, las próximas elecciones generales.

“El que no es presidente porque no quiere viene a dar lecciones de nada”, escribió Tolón antes de defender las bazas españolas. “Por méritos, capacidades, servicios, experiencia, liderazgo e infraestructuras la final del Mundial 2030 debe celebrarse en España y en el palco estará Pedro Sánchez como presidente del Gobierno”, sentenció.

Hasta la defensa de la candidatura española, nada que objetar. El problema aparece cuando una ministra transforma una aspiración de país en un acto de proclamación sucesoria. Las elecciones están previstas inicialmente para 2027, pero Tolón ya conoce el resultado y ha reservado asiento a su jefe cuatro años antes. Las urnas quedan reducidas a un incómodo trámite administrativo.

La frase resulta todavía más reveladora porque la práctica totalidad de los sondeos privados dibuja actualmente una mayoría de PP y Vox. El CIS de José Félix Tezanos continúa contemplando un paisaje mucho más soleado para el PSOE, pero fuera de ese oasis demoscópico las expectativas apuntan a Feijóo como próximo presidente.

Tolón no sólo pasa por encima de los españoles que deberán decidir quién gobierna. También olvida otro pequeño detalle institucional: si la final se celebra en nuestro país, Felipe VI, el jefe del Estado ostentará la máxima representación española y tendrá precedencia sobre el presidente del Ejecutivo, se apellide Sánchez, Feijóo o García.

El protocolo concreto corresponderá a la FIFA, pero ningún Gobierno puede apropiarse partidistamente de un acontecimiento de Estado ni presentar al inquilino de La Moncloa como propietario del palco. El presidente podrá asistir. Quien encarna y representa a España es el Rey. La diferencia no debería resultar demasiado complicada para una ministra. Aunque sea socialista.

Las presiones de Marruecos

Todo ello sucede mientras Marruecos presiona para albergar el encuentro decisivo en el futuro estadio Hassan II, cerca de Casablanca, con capacidad proyectada para 115.000 espectadores. España cuenta con el Santiago Bernabéu y el Camp Nou, pero el PP ha denunciado falta de transparencia e “inacción pública” por parte del Ejecutivo.

La FIFA ha desmentido que Gianni Infantino haya prometido la final a Marruecos y asegura que todavía no existe una decisión. El Gobierno sostiene que trabaja para traerla a España, aunque nadie lo ve públicamente. Tolón ha conseguido convertir el debate deportivo en una cuestión de supervivencia política.

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Feijóo prometió una sede. La ministra fue bastante más lejos: prometió un presidente, repartió el palco y dejó fuera al votante y al jefe del Estado. Todo atado. Sólo faltan cuatro años, unas elecciones y que la FIFA tenga a bien obedecer. Casi nada.