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El PP planta cara a Sánchez por el Mundial 2030: Si España no acoge la final, que rompa con Marruecos

Los populares se unen a las voces de Sumar, Podemos y Vox exigen al Gobierno que impida que la final se marche a Casablanca, advirtiendo que nuestro país no puede poner su nombre, dinero y esfuerzo al servicio de un campeonato cuya gran cita se dispute en territorio marroquí

Feijóo y Almeida celebran un gol de la Selección Española

Feijóo y Almeida celebran un gol de la Selección Española

Enrique Martínez Olmos

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El PP ha decidido romper su silencio y plantar cara al Gobierno de Pedro Sánchez por el Mundial 2030. Los populares exigen que España albergue la final del campeonato y sitúan al Ejecutivo ante una disyuntiva incómoda: defender los intereses españoles o aceptar que el partido más importante del torneo pueda acabar en Marruecos. La polémica estalla después de las informaciones que apuntan a que Casablanca podría hacerse con la final en virtud de un supuesto acuerdo entre la FIFA y Marruecos. Una posibilidad que ha provocado la reacción del PP y que amenaza con abrir una nueva grieta en la relación entre Madrid y Rabat.

La vicesecretaria de Coordinación Sectorial del PP, Alma Ezcurra, ha sido tajante: “Un Mundial cuya final no se juega en España no debería ser organizado por España”. Los populares exigen a Sánchez que mueva ficha y defienda que la final se dispute en territorio español. “Exigimos al Gobierno que defienda que la final se celebre en nuestro país”, ha reclamado Ezcurra. El mensaje es cristalino: España no está dispuesta a ser un mero socio de reparto mientras Marruecos se queda con el escaparate mundial.

El PP ya ha enviado una carta a la ministra de Deportes, Milagros Tolón, para exigir explicaciones sobre una situación que los populares califican de “preocupante” y que consideran que “no se entiende”. Alma Ezcurra ha reivindicado el peso de España para albergar el partido decisivo del campeonato. “España se lo merece”, ha defendido, tanto por su “tradición y esfuerzo” como porque, a juicio del PP, el país se ha ganado el derecho a organizar la gran final. La cuestión va mucho más allá de un estadio y noventa minutos de fútbol. Para el PP, está en juego quién capitaliza política, económica y simbólicamente el Mundial 2030. Y las sospechas de que Casablanca pueda arrebatarle a Madrid el gran partido colocan al Gobierno de Sánchez en una posición especialmente delicada.

La presión sobre el Gobierno no llega únicamente desde Génova. Vox ha planteado directamente revisar la presencia de Marruecos en el Mundial, al igual que socios como Podemos y Sumar. La formación de Abascal presentó una proposición en el Congreso para estudiar la participación del reino alauita en la Copa del Mundo, alegando que sus actuaciones, que Vox vincula con “actos de guerra”, demostrarían que Marruecos “no es un socio fiable”.

El Gobierno tendrá ahora que explicar qué está dispuesto a hacer para garantizar que España no pierda la final y qué papel está jugando en las negociaciones sobre el Mundial. Porque si finalmente Casablanca se lleva el partido que todo el mundo quiere organizar, la fotografía será difícil de digerir para el PP: España compartiendo la organización, España poniendo parte de la infraestructura y del esfuerzo, pero Marruecos llevándose el gran escaparate. Los populares ya han fijado su posición. Quieren que Sánchez defienda que la final se juegue en España. El Mundial 2030, que debía ser una fiesta deportiva compartida entre España, Portugal y Marruecos, amenaza así con convertirse en otro campo de batalla entre Sánchez, la oposición y hasta su propio socio en el Gobierno, Sumar. Esta vez, con Madrid y Casablanca disputándose algo más que una final: el protagonismo mundial.

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