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El Barcelona da un puñetazo sobre la mesa: ficha a Rodri, ahora falta encajarle
Flick reúne al mejor jugador del Mundial con Pedri después de una convivencia poco natural en la selección y gana una carrera que el Real Madrid frenó por las dudas sobre su rodilla
Rodri Hernández, durante sus vacaciones en Ibiza
El Barcelona, probablemente el equipo más mediocampista del mundo, ha decidido resolver sus problemas fichando a otro centrocampista. No uno cualquiera: Rodri Hernández, Balón de Oro en 2024, capitán de la España campeona y mejor jugador del último Mundial. El golpe deportivo es indiscutible. Ahora queda averiguar dónde coloca Hansi Flick tanta materia gris sin terminar provocando un atasco de lujo.
El acuerdo con el Manchester City está cerrado a falta del reconocimiento médico y la firma. La Prensa inglesa sitúa la operación en alrededor de 75 millones de euros, aunque existen diferencias sobre la parte fija y los variables. Firmará hasta 2030. El examen físico tampoco será un trámite administrativo: Rodri tiene 30 años, sufrió una grave lesión de rodilla en 2024 y pasó recientemente por el quirófano por un problema de espalda. El Barça compra al mejor centrocampista del momento, pero también asume el riesgo que otros no quisieron correr.
Entre esos otros aparece el Real Madrid. El club blanco llevaba monitorizando su evolución desde enero, pendiente especialmente de su recuperación física. Tras el formidable Mundial del madrileño volvió a plantearse su contratación, pero nunca transformó el interés en una oferta capaz de llevárselo. Pesaron la edad, la rodilla, la espalda y un precio considerable. El Madrid vigiló. El Barcelona compró. El propio Mundial había disipado buena parte de las dudas, pero no las suficientes para que Florentino Pérez apretara el botón.
Dos talentos que todavía deben encontrarse
Flick recibe al mejor organizador del Mundial y debe empastarlo con Pedri, otro futbolista que pide la pelota, el ritmo y una parte importante del escenario. Sobre el papel parece una sociedad irresistible. En la selección, sin embargo, nunca se convirtió en la pareja automática y natural que prometen sus nombres. España acabó siendo campeona porque los dos aportaron muchísimo, el canario apareciendo como suplente, pero no porque formasen un matrimonio inseparable.
Rodri ejerció como gran controlador del torneo. Pedri atravesó dificultades cuando tuvo que vivir demasiado adelantado y alejado de los mecanismos que mejor domina. Luis de la Fuente encontró el equilibrio repartiendo espacios y momentos. Flick tendrá que hallarlo compartiendo vestuario durante diez meses.
Rodri puede instalarse como único pivote y liberar a Pedri unos metros más arriba, pero esa solución también obliga a recolocar a Gavi, Dani Olmo, Marc Bernal y al resto de candidatos. Todos caben en una pizarra. En el campo, por una vieja manía reglamentaria, solo pueden jugar once.
El mercado ha terminado concentrando buena parte de la aristocracia del centro del campo en dos clubes. El PSG reúne a Vitinha, João Neves, Fabián Ruiz, Warren Zaïre-Emery y Senny Mayulu. El Barcelona responde con Rodri, Pedri, Gavi, Olmo y Bernal, además del lesionado De Jong. Entre ambos acumulan una colección obscena de futbolistas capaces de gobernar un partido.
El Barça ha ganado la batalla y le ha quitado al Madrid un jugador que llevaba meses rondando su radar. Eso ya es un puñetazo. Si la rodilla aguanta y Flick consigue juntar a Rodri con Pedri sin que ambos se pisen, será además un fichaje formidable. Si no, el club más mediocampista del planeta habrá comprado otro mediocampista para preguntarse después dónde ponerlo.