FUTBOL | ATLÉTICO
El Atlético premia al goleador que Fernando Torres rescató para Simeone
Formado en Girona y curtido tras un descenso en Polonia, Arnau Ortiz rechazó propuestas mas lucrativas, explotó con 23 tantos en el filial rojiblanco y lucirá el dorsal 16 con la primera plantilla tras una sensacional pretemporada

Arnau Ortiz celebra su gol al Manchester United: llevará el dorsal 16 del Atlético
Arnau Ortiz no es una nueva perla de 17 años cocinada cuidadosamente en una academia. Cumplirá 25 en octubre, ha pasado por seis equipos, sufrió un descenso en Polonia y hasta hace un año parecía bastante más cerca de quedarse atrapado en el fútbol modesto que de sentarse en el vestuario de Diego Simeone. Por eso su premio sabe distinto.
Nació en Figueres, la tierra de Dalí, pero el pequeño Arnau prefería otro tipo de arte. Mientras su hermano y sus primos jugaban con sus juguetes, él solamente pedía un balón. Entró en la cantera del Girona y comenzó después un recorrido sin alfombra roja: Peralada, Girona B, Murcia, Eldense y Cartagena.
Su debut profesional no llegó hasta agosto de 2023, con 21 años. Para entonces ya sabía que en el fútbol los ascensores funcionan bastante peor que las escaleras. En el verano de 2024 aceptó marcharse al Slask Wrocław. En Breslavia disputó 39 encuentros, marcó tres goles y descendió a la Segunda polaca.
La experiencia estuvo lejos de ser idílica. Frío, terrenos castigados y un campeonato mucho más físico que técnico. Su salida también resultó áspera: el entrenador Ante Simundza aseguró públicamente que Ortiz había decidido no continuar jugando. Días después, el catalán se despidió agradeciendo a la afición y reconociendo que aquel club ocuparía siempre “un lugar especial” en su corazón. Con arte.
El 1 de septiembre de 2025 apareció Fernando Torres. El Atlético Madrileño necesitaba gol y pagó aproximadamente 300.000 euros por un extremo que nunca había alcanzado diez tantos en una temporada. Arnau llegó siendo el más veterano del filial y con una última oportunidad para demostrar que su carrera todavía no había elegido techo.
Torres le cambió primero la cabeza y después la posición ante la portería. Revisaron vídeos, trabajaron horas extra y repitieron golpeos y definiciones. “Una persona que tira mil veces va a chutar mejor que una que lo hace cien”, explica el futbolista. El balón dejó de ser una distracción para convertirse en una obsesión.
El resultado fueron 23 goles, el Pichichi de Primera Federación y una plaza en la pretemporada de Simeone. Arnau respondió con tantos ante Getafe y Manchester United y una asistencia frente al Olympique de Marsella. El primero se lo dedicó a su abuela, una de esas personas que estuvieron cerca cuando las portadas permanecían bastante lejos.
También rechazó ofertas económicamente mejores de Primera y Segunda. Quería agotar su oportunidad ante el Cholo y la apuesta ha salido bien: el Atlético le concede ficha profesional y el dorsal 16 que dejó libre Nahuel Molina. Sin millones, intermediarios famosos ni vídeo de presentación rodado con más cámaras que una superproducción de Hollywood.
Simeone no le hace un regalo. Incorpora a un atacante rápido, vertical, capaz de jugar en todo el frente ofensivo y con una cualidad difícil de comprar: hambre atrasada. Este miércoles (21:00) podría debutar en Primera ante el Málaga. Después del frío polaco, el Metropolitano le parecerá casi verano.