FÚTBOL | ESPANYOL 1 - 2 REAL MADRID

Espí rescata al Madrid de siempre: Mbappé perdona y Vinicius desespera en Cornellá

El Tanque de la Valldigna marcó con el partido agonizando y salvó tres puntos que el conjunto blanco había puesto en peligro tras adelantarse pronto, perder energía y desperdiciar una colección de ocasiones clarísimas ante Dmitrovic

Carlos Espí celebra con Mourinho el 1-2 en CornelláGetty Images

Publicado por
Miguel Queipo de Llano

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El Real Madrid estrenó la Liga con tres puntos y el mismo catálogo de averías con el que terminó la anterior. Presionó con ferocidad durante un rato, se puso por delante, se partió, dejó crecer al Espanyol y acabó pidiendo auxilio al delantero que llegó como fondo de armario. Carlos Espí apareció en el minuto 89 para esconder el desconchón. No para repararlo. Mourinho ha dado una capa de pintura pero las paredes siguen oliendo a humedad.

El comienzo prometió bastante más. Arda Güler puso una falta lateral con música y Bellingham, entrando como una locomotora, cabeceó el 0-1 a los ocho minutos. Durante ese primer cuarto de hora asomó el equipo intenso que pretende Mourinho. El problema fue que la presión duró lo que duran algunos buenos propósitos: muy poco.

El Espanyol comenzó a respirar, Javi Hernández encontró espacio dentro del área y Álex Calatrava fusiló a Courtois para empatar a la media hora en una jugada que dejó retratadísimo a Valverde. Para entonces el Madrid ya se había roto, había perdido el control y volvía a parecerse demasiado al equipo vulnerable y desordenado de las últimas temporadas. Cambian los nombres pero las viejas costumbres, de momento, siguen perfectamente instaladas.

Mbappé corre; Vinicius se enreda

Mbappé estuvo enchufado, fino, punzante, pero fallón. Remató diez veces, ganó galopes que parecían perdidos y obligó a Dmitrovic a realizar dos intervenciones magníficas. El francés fue amenaza permanente pero definición pendiente, parecía Vinicius. Pero es que Vinicius no parecía Vinicius. Con ese cambio de imagen, se parece más al ex barcelonista Umtiti que al Vini de siempre. No me digan que no.

Pero con Vinicius ocurrió algo bastante más preocupante. Recibió golpes desde el primer balón que tocó, como recordó después Mourinho, pero con el balón volvió a resultar desesperante. Se enredó con Calatrava, vio una amarilla, buscó demasiadas guerras particulares y atacó una y otra vez por el camino que mejor había cerrado El Hilali. Mucho ruido, pocas nueces.

El miércoles, ante la Real Sociedad, Vinicius tendrá delante al tribunal más exigente: el Santiago Bernabéu. Allí no habrá una grada rival a la que responsabilizar de su ansiedad. Le espera su propia afición, que ya la campaña pasada dejó clarinete que si no se esfuerza, no le traga. En Cornellá no le hubiera tragado.

Espí no pidió permiso

Mourinho agitó el banquillo en el minuto 63 con los estrenos oficiales de Marc Cucurella y Yan Diomandé; Bernardo, Konaté y Dumfries estuvieron desde el inicio.  El lateral aportó orden; el extremo dejó alguna arrancada, aunque el Espanyol había preparado ayudas constantes para cerrarle. Fueron debuts correctos, todavía sin la sacudida que reclamaba el encuentro.

La sacudida llegó con Espí, que sustituyó a Bellingham a falta de once minutos. Mbappé penetró en el área y perdió el control; el valenciano recogió la pelota, se acomodó con dos toques, dejó sentado a Dmitrovic y marcó con la derecha. Sangre fría de delantero. Justo lo que había faltado durante toda la noche. Quien la encontró es de Tavernes de la Valldigna y le llaman el Tanque. Su impacto desde que llegó está siendo brutal.

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Espí llegó bajo sospecha, como si fichar un delantero tras el ofertón irrechazable por Gonzalo fuese una extravagancia. El Madrid ganó y Mourinho regresó a la competición española con tres puntos. Buen resultado, diagnóstico inquietante. Espí salvó la noche; ahora falta que los de siempre dejen de necesitar que alguien los rescate. Y que Mourinho les meta en vereda, si es que puede.