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Julián Álvarez no se entrena y el Atlético declara la guerra total al Barcelona

El delantero encadena dos ausencias por indisposición mientras el Consejo rojiblanco acusa al club azulgrana de actuar sin ética ni profesionalidad; el Arsenal aparece como única salida viable antes del cierre del mercado

Julián Álvarez ante su encrucijada personalIA

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Sandra Sánchez

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La situación de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid ya resulta difícilmente sostenible. Aún más. El argentino no se ha entrenado por segundo día consecutivo debido a una indisposición, la explicación oficial ofrecida por la entidad. Llega, sin embargo, cuando su ruptura con la afición parece completa y el mercado entra en sus últimas horas.

El club ha terminado por subir el volumen. Su Consejo de Administración publicó este jueves un comunicado aprobado por unanimidad en el que respalda la decisión de no negociar su traspaso al Barcelona. No es un portazo económico, sino institucional: acusa directamente a la entidad catalana de no haberse comportado con “ética”, “profesionalidad” ni “respeto entre los clubes”.

“Ni ha existido ni va a existir ninguna negociación con ellos”, sentencia el Atlético. El mensaje responde también a Joan Laporta, que había presumido de haber presentado una oferta formal y mantenía públicamente abierta la operación. En el Metropolitano entienden que esa campaña ha perjudicado deportiva, económica y socialmente al club.

Una relación rota con la grada

Julián ya comprobó el domingo el precio de este verano. Su nombre fue recibido con una pitada atronadora frente al Villarreal; volvió a escuchar silbidos durante el calentamiento, cuando saltó al césped y cada vez que tocó el balón. Al terminar, abandonó el césped en solitario por indicación del club para evitar otra escena desagradable.

En los despachos rojiblancos responsabilizan especialmente a Fernando Hidalgo, representante del futbolista, de haber conducido el conflicto hasta este callejón. Miguel Ángel Gil Marín le había permitido presentar hasta el 20 de junio una propuesta de 150 millones. No llegó. Después aparecieron las declaraciones públicas, las llamadas desde Barcelona y una presión que ha terminado enfrentando al jugador con quienes hace pocos meses lo trataban como ídolo.

La única puerta entreabierta conduce ahora a Londres. La prensa inglesa sitúa al Arsenal dispuesto a superar los 100 millones de libras (alrededor de 116 millones de euros) y asegura que existen conversaciones con el Atlético. Para el club sería una salida asumible: buen precio, fuera de LaLiga y sin premiar el comportamiento del Barça.

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El problema es que Julián continúa prefiriendo el Camp Nou y no parece entusiasmado con regresar a Inglaterra. Si no acepta la alternativa, le espera un escenario áspero: contrato hasta 2030, el Barcelona desterrado de la negociación y una grada que ya ha dictado su primera sentencia. La Araña ha tejido una red de la que ahora tampoco sabe cómo salir.