Guardiola abandonó el City, pero no su enfermiza obsesión con el Real Madrid

El entrenador catalán volvió a introducir al club blanco en su despedida del vestuario inglés, culminando años de derrotas dolorosas, elogios inevitables, comparaciones constantes y heridas que nunca terminaron de cicatrizar.

Guardiola, en su último partido en el Santiago BernabéuFlorencia Tan Jun / Web Summit / Sportsfile

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Miguel Queipo de Llano

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Pep Guardiola reunió a la plantilla del Manchester City para anunciar su marcha. Diez temporadas, veinte títulos y una despedida que debía hablar de ellos. De los futbolistas, del club, de Manchester y de una década irrepetible. Pero Pep también encontró allí un hueco para acordarse del Real Madrid. Ni para irse consigue dejarlo atrás.

La escena aparece en A Beautiful Obsession, el documental de Amazon dedicado a sus últimos años en Inglaterra. El título pretende describir su relación casi tóxica con el fútbol, aunque el Madrid podría reclamar derechos de autor. Guardiola ha abandonado Barcelona, Múnich y Manchester. Del club blanco todavía no ha logrado marcharse.

Todo comenzó en el Barça, donde los clásicos contra Mourinho dejaron ruedas de prensa, tanganas y cicatrices suficientes para varias temporadas de Netflix. Cambió el Camp Nou por el Bayern buscando otros paisajes, pero el fantasma viajó sin pagar billete. En 2014 llegó al Bernabéu como favorito y terminó encajando un 5-0 global, con un 0-4 en Múnich que convirtió el Allianz Arena en una sucursal de la Castellana.

Manchester tampoco proporcionó la cura. En 2022 tenía la final de la Champions guardada en el bolsillo hasta que Rodrygo marcó dos goles en minuto y medio. Guardiola acabó sentado en el banquillo, mirando al vacío con la expresión de quien acaba de descubrir que el muerto al que enterró seguía llamando al timbre.

Pep se vengó con el 4-0 de 2023 y conquistó por fin la Copa de Europa con el City. Parecía liberado. Le duró lo que tarda el Madrid en volver a aparecer en un sorteo. Los blancos lo eliminaron por penaltis en 2024, volvieron a derrotarlo en 2025 y lo echaron nuevamente en 2026 con un 5-1 global.

Entonces Guardiola aseguró que el mayor rival de su carrera había sido el Liverpool. Lo dijo justo después de recibir otra paliza del Madrid. Hay negaciones que parecen una confesión.

Sus frases completan el diagnóstico. Ha llamado al Madrid “el mejor equipo” de la Champions, ha reconocido que “sabe exactamente” cómo jugarla y ha repetido que, para conquistar el trofeo, antes hay que eliminarlo. Cuando quiso explicar el modelo de estabilidad que perseguía para el City, también miró hacia el Bernabéu.

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El balance tampoco permite hablar de complejo deportivo: 13 victorias, siete empates y diez derrotas en 30 enfrentamientos. Guardiola ha vencido muchas veces al Real Madrid. Su problema es otro: nunca ha conseguido dejar de jugar contra él. Ni siquiera cuando el partido ya había terminado.