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Olise ya no hace tanta gracia: sus surrealistas entrevistas desesperan a los periodistas

El extremo del Bayern ha convertido sus respuestas mínimas y eternos silencios en parte de su personaje, pero su última aparición televisiva ha reabierto el debate acerca de dónde termina la timidez y empieza la mala educación

El extremo del Bayern, Michael Olise, rey del monosílabo

El extremo del Bayern, Michael Olise, rey del monosílaboGetty Images

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Fernando Montebueno

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Michael Olise acababa de meter dos goles y repartir una asistencia en el 5-0 del Bayern al Bodø/Glimt. Había sido elegido mejor jugador del partido y tenía motivos suficientes para estar contento. El problema era conseguir que se lo contara a alguien.

El periodista de DAZN lo intentó. Le preguntó cómo conseguía marcar goles así. “No lo sé”. Insistió. “Disparo y entra... o no entra”. Le recordó que aquello no parecía precisamente tan sencillo. Olise continuó mirando al infinito. Hasta que el entrevistador se rindió: “Me estás haciendo esta entrevista muy difícil”.

DAZN decidió tomárselo con humor y bautizó posteriormente la escena como “Mission Impossible”. En internet ocurrió lo habitual: para unos, Olise volvía a ser el futbolista más involuntariamente divertido de Europa; para otros, empezaba a resultar bastante menos gracioso.

Un personaje que viene de lejos

Porque no es nuevo. Después del 10-0 del Bayern al modesto Auckland City en el Mundial de Clubes de 2025, una reportera le preguntó si había sentido algo de pena por los futbolistas neozelandeses. “No”. Punto. Fue uno de los primeros grandes virales del personaje y entonces casi todo el mundo se lo tomó a carcajadas.

La cosa continuó esta pasada primavera. Después de eliminar al Real Madrid de la Champions, un periodista le habló de haber derrotado a los “reyes de la competición”. Olise pareció descubrir en ese preciso instante semejante título: “¿Reyes de la competición?”. El reportero recordó las 15 Copas de Europa. “Sí, sí”. Y se acabó.

La última función ha cambiado algo el tono. FourFourTwo ha dedicado una columna al asunto con pocas contemplaciones: considera que lo que comenzó siendo una peculiaridad divertida se ha convertido en un comportamiento “grosero, cansino y aburrido” con periodistas que simplemente intentan hacer su trabajo.

El Bayern, sin embargo, piensa casi exactamente lo contrario. Max Eberl salió en defensa de su futbolista asegurando que en TikTok y las redes los jóvenes celebran a Olise precisamente por ser así: quieren verle jugar al fútbol, no escuchar discursos prefabricados. Vincent Kompany incluso recordó que semejantes entrevistas se hacen virales y tampoco parece que eso perjudique demasiado a patrocinadores ni televisiones.

Puede que ahí esté precisamente la gracia. Los periodistas empiezan a desesperarse con Michael Olise mientras una generación entera se parte de risa viendo cómo los desespera. Y Olise, probablemente, respondería a todo este debate con dos palabras. O con ninguna

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