BALONCESTO
La NBA mueve ficha en Europa: si no puede con la Euroliga, estudia comprarla
La competición estadounidense analiza entrar en el torneo continental mientras desarrolla su propia división europea junto a FIBA. Los trece clubes propietarios abordarán el próximo 5 de octubre en Italia una posible propuesta que todavía no ha llegado
La NBA medita presentar una oferta para comprar parte de la Euroliga
La NBA lleva meses preparando su desembarco en Europa con una nueva competición capaz de disputarle clubes, ciudades, audiencias y millones a la Euroliga. Pero, al mismo tiempo, mantiene abierta otra vía: alcanzar un acuerdo con el principal torneo continental e incluso estudiar una entrada en su capital. Competir y entenderse nunca fueron, al parecer, caminos incompatibles.
La posibilidad está seriamente encima de la mesa. La NBA estudia presentar una propuesta para entrar en la Euroliga y los trece clubes propietarios de la competición europea tienen convocada para el próximo 5 de octubre una reunión en la que deberán analizar hasta dónde pueden llegar las conversaciones. Todavía no existe, al menos públicamente, una oferta formal con cantidades y condiciones cerradas.
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La cita tampoco parece precisamente una reunión de comunidad de vecinos. Los propietarios se encontrarán en Villa d'Este, un hotel de cinco estrellas situado a orillas del lago de Como, en Italia, para discutir un movimiento que puede convertirse en un auténtico game changer para el baloncesto europeo.
NBA Europe y Euroliga, caminos que pueden encontrarse
El proyecto de Adam Silver pasa por crear NBA Europe, una nueva competición desarrollada junto a FIBA con la intención de establecer una liga propia en el continente. El plan contempla algunos de los grandes mercados europeos y ha provocado meses de movimientos y contactos alrededor de un desembarco que continúa avanzando.
Pero las conversaciones con la Euroliga no han comenzado ahora. El propio Silver reconoció ya el pasado 3 de junio que ambas partes estaban hablando y expresó su deseo de encontrar una fórmula que permitiera integrar sus operaciones. También dejó claro entonces que, si ese entendimiento no llegaba, la NBA seguiría adelante con su proyecto europeo.
Lo que puede alterar considerablemente el tablero es hasta dónde lleguen ahora esas conversaciones. Además de buscar fórmulas de colaboración, la NBA contempla una posible entrada en la Euroliga, que cuenta con algunos de los clubes más poderosos del continente y una estructura deportiva y comercial asentada durante décadas.
Las informaciones aparecidas en las últimas horas apuntan a que la NBA está valorando dar el siguiente paso y presentar una propuesta. Los propietarios de la Euroliga esperaban recibirla antes de su encuentro de octubre, aunque desde el propio baloncesto europeo se ha advertido que todavía no existe una oferta escrita sobre la mesa.
2.000 millones todavía en cuarentena
En redes sociales ha comenzado también a circular una supuesta valoración de 2.000 millones de euros para la operación. De momento conviene guardar la calculadora: esa cantidad no aparece respaldada por las informaciones más sólidas sobre las conversaciones ni se conoce qué porcentaje adquiriría eventualmente la NBA.
Lo que sí está documentado es que una valoración independiente situó recientemente el conjunto de la Euroliga y sus clubes licenciados en unos 3.200 millones de euros, con previsiones de crecimiento durante los próximos años.
Queda, por tanto, mucha negociación antes de saber si Adam Silver termina desembarcando en Europa con una liga nueva, alcanzando algún tipo de acuerdo con la existente o incluso haciéndose con una participación en ella. Son caminos que la NBA lleva tiempo explorando en paralelo y que ahora pueden terminar cruzándose. Business is business.
Silver lo ha vuelto a dejar claro esta misma semana: considera que el baloncesto europeo saldría reforzado si NBA y Euroliga unieran fuerzas, aunque el acuerdo no es imprescindible para que su proyecto siga adelante. La incógnita ya no es, por tanto, si hablan, sino hasta dónde pueden estar dispuestos a llegar.