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Tebas, el Real Madrid y Goebbels: los enemigos íntimos hacen el ridículo en público

El presidente de LaLiga compara los métodos propagandísticos del club blanco con los del jerarca nazi y matiza después el alcance. El Madrid exige su dimisión y el CSD del socialista Rodríguez Uribes entra en escena

Florentino Pérez vs Javier Tebas: el pulso infinito

Florentino Pérez vs Javier Tebas: el pulso infinitoCreada con IA

Fernando Montebueno
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Hay matrimonios que llevan años sin soportarse pero no se divorcian porque tienen demasiadas cosas en común. Javier Tebas y el Real Madrid están llegando a ese punto. Su última bronca ha conseguido meter en la misma habitación a Goebbels, una petición de dimisión, al CSD y, de propina, al PSOE. Todo muy normal.

El presidente de LaLiga prendió la mecha al comparar los métodos propagandísticos que atribuye a la presidencia madridista y a Real Madrid TV y su prensa amiga con los utilizados por Joseph Goebbels. Tebas sabía perfectamente el jardín en el que acababa de meterse y colocó inmediatamente el cortafuegos: "No comparo ideologías". Hablaba, precisó, de técnicas de propaganda. Pero había entrado en un charco chapoteando. Imposible no pringarse.

La aclaración no evitó las salpicaduras. El Real Madrid respondió con un comunicado durísimo en el que calificó sus palabras de "moralmente repugnantes e institucionalmente indignas", volvió a sacar el caso Negreira y acabó exigiendo la "dimisión inmediata" de Tebas, al que considera una "auténtica lacra para el fútbol español".

Tiene su gracia que dos contendientes acostumbrados a repartir mandobles (el Real Madrid no para de llamar "nazi" y "violento" a cualquier persona que discrepe de sus actuaciones) descubran periódicamente cuánto escuecen cuando llegan desde la acera contraria. La relación hace tiempo que dejó atrás la discrepancia educada. Superliga, árbitros, derechos audiovisuales, partidos en el extranjero, Negreira o la gobernanza del fútbol español sirven alternativamente de terreno de juego para un partido que sonrojaría hasta a El Yoyas en sus mejores hits macarriles.

Esta vez la pelea ha crecido hasta obligar a provocar la vergüenza ajena. El Consejo Superior de Deportes estudia si procede actuar de oficio por las declaraciones de Tebas. Su presidente, José Manuel Rodríguez Uribes, no llega precisamente sin biografía política: fue ministro de Cultura y Deporte con Pedro Sánchez, delegado del Gobierno en Madrid y miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE. Tebas, que en el pasado se autovinculó con las políticas de Vox, respondió que "no da crédito" a la posible intervención.

Tampoco conviene dibujar al Real Madrid como una trinchera alejada del PSOE. Carlos Ocaña, adjunto al director general del club, fue director de gabinete del ministro socialista Miguel Sebastián y trabajó en la Oficina Económica de Moncloa. Incluso escribió junto a Pedro Sánchez La nueva diplomacia económica española. Hasta ahí la política, que bastante lío hay ya sobre el césped. Pero deja claro que hay que tener amigos hasta en el rincón más recóndito de Nebraska.

El problema no consiste en decidir quién ha ganado esta refriega. Tebas tiene derecho a combatir lo que considera una campaña contra LaLiga y el Madrid a denunciar aquello que considera perjudicial para sus intereses, faltaría más. Las discrepancias entre ambos son reales y algunas afectan a asuntos muy serios del fútbol español. Pero las formas son absurdas e incívicas, en los dos casos.

Lo extraordinario es que estos enemigos íntimos hayan conseguido convertir casi cualquier discrepancia en una pelea personal. Esta vez empezaron discutiendo de propaganda y terminaron con Goebbels, una exigencia de dimisión y el Gobierno metiendo el pie por la rendija en periodo preelectoral por si pesca algo. A este paso, para la próxima sólo falta que pidan el VAR. Siempre será mejor que los navajazos verbales con luces y taquígrafos.

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