Muere Nani González de Nicolás, el campeón que empezó a correr a escondidas

El madrileño, contemporáneo y amigo de Ángel Nieto, ha fallecido a los 77 años. Campeón de España, corrió el Mundial, sobrevivió a gravísimos accidentes y llevó una vida que resulta difícil resumir sin que parezca una película

Nani González de Nicolás, leyenda del motociclismo español, ha fallecido hoy

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El padre de Nani González de Nicolás descubrió que su hijo corría en moto leyendo el periódico. Fernando había empezado a competir a escondidas y un buen día su nombre apareció impreso. Se acabó el secreto. Empezaba, sin saberlo, una de esas vidas que obligan a comprobar dos veces cada anécdota.

Nacido en Madrid el 27 de noviembre de 1948 y criado en Vallecas, el Rana fue amigo y rival de juventud de Ángel Nieto. Eran tiempos con menos motorhomes y bastante más grasa en las manos. Nani llegó a donar sangre para conseguir dinero con el que comprar piezas para su Bultaco.

Y corría de verdad. González de Nicolás fue campeón de España, compitió internacionalmente y llegó al Mundial. Pero un brutal accidente le costó un riñón y el bazo. La Federación le retiró la licencia y él, lejos de entender el mensaje, decidió probar con los coches. Después regresaría a las motos y volvería a jugarse la vida en Brno.

Su biografía todavía guardaba capítulos más difíciles de imaginar. En 1981 participó en el atraco a un banco y acabó en prisión. Cumplida su condena, regresó otra vez a las carreras. A lo largo de su vida fue también mecánico, taxista y camionero, además de regentar clubes de alterne.

Ni siquiera la edad consiguió curarle del todo las ganas de competir. Con 65 años intentó volver a hacerlo, esta vez sobre un sidecar. Las motos habían sido el hilo conductor de una existencia en la que casi nunca ocurrió nada a medias.

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Fernando "Nani" González de Nicolás ha fallecido a los 77 años víctima de un cáncer diagnosticado apenas cuatro meses atrás. Ángel Nieto dijo una vez que todas las barbaridades de su amigo las había hecho por las motos. Viendo su vida, cuesta encontrar un epitafio mejor.