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Courtois salva, Bellingham inventa y Valverde sentencia en una remontada de locura en Atenas
El Real Madrid sufrió ante un AEK (2-3) que llegó a adelantarse dos veces, pero el talento de sus figuras y un golazo del uruguayo en el descuento rescataron otra noche europea para Mourinho

Federico Valverde, agasajado por sus compañeros tras el 2-3
Hay equipos que necesitan jugar bien para ganar y otros que, además de fútbol, tienen algo difícil de explicar. El Real Madrid pertenece a esa segunda categoría. Puede perder el rumbo, conceder ocasiones, desesperar a su entrenador y poner a prueba los nervios de su afición. Pero mientras quede tiempo en el reloj, conviene no darlo por muerto. En Atenas volvió a demostrarlo. Y Fede Valverde se encargó de firmar la sentencia ante el AEK (2-3) con un misil en el descuento.
Courtois, Bellingham y Valverde fueron las tres caras de una victoria tan emocionante como sufrida. El belga evitó que el partido se convirtiera en una pesadilla antes de que el Madrid terminara de despertarse. El inglés aportó la imaginación que faltaba en el centro del campo. Y el uruguayo apareció cuando los griegos ya empezaban a acariciar un empate que les habría sabido a gloria.
Lo de Courtois merece capítulo aparte. El Madrid salió al Allwyn Arena como quien llega a una reunión con el portátil sin batería y el Powerpoint ahí encerrado. El AEK, bastante más enchufado, encontró espacios, ganó duelos y convirtió al guardameta blanco en protagonista absoluto. Koita marcó un golazo, pero el daño pudo ser mucho mayor. Sin el belga, probablemente no habría habido remontada que contar.
El equipo de Mourinho acusó la ausencia de Tchouaméni y Güler. Camavinga y Bernardo Silva no consiguieron darle el equilibrio ni la claridad que necesitaba. Mucho talento por delante del balón, pero demasiadas facilidades por detrás. El Madrid tenía nombres para asustar a cualquiera, aunque durante demasiados minutos fue el asustado.
Hasta que apareció Bellingham. Su taconazo, aprovechando un centro de Cucurella, fue una de esas genialidades que justifican pagar una entrada. Un recurso extraordinario para devolver al Madrid a un partido que se le había puesto cuesta arriba. El inglés también participó en la jugada del segundo empate, encontrando a Dumfries antes de que el neerlandés sirviera el gol a Mbappé.
El francés respondió cuando más falta hacía, aunque Brignoli le negó otro tanto con una parada formidable que mandó el balón al larguero. Vinícius, en cambio, dejó de nuevo una actuación mucho más discutible, incluida su escasa reacción ante el pase de Mbappé que precedió al segundo gol griego.
Mourinho encontró respuestas en el banquillo. Introdujo a Endrick y Valverde, buscó piernas y energía para un partido que amenazaba con escaparse. El brasileño puso a correr al Madrid; el uruguayo terminó poniéndolo a celebrar.
Llegó en el minuto 92. Valverde recogió el balón fuera del área y soltó un derechazo inapelable. Brignoli, que había resistido casi todo, no pudo hacer nada.
Otra victoria europea, otros tres puntos y otra remontada para el recuerdo. Mourinho tiene motivos para celebrar. También para preocuparse: su equipo está demostrando que sabe resucitar, pero quizá debería empezar por evitar que intentase suicidarse tantas veces.
Ficha técnica
3 - Real Madrid: Courtois; Dumfries, Militao, Rüdiger, Cucurella (Carreras 81'); Bernardo (Endrick 67'), Camavinga; Diomandé (Valverde 67'), Bellingham (Espí 86'), Vinicius (Brahim 81'); y Mbappé
Goles: 1-0 (12'): Koita; 1-1 (32'): Bellingham; 2-1 (75'): Pilios; 2-2 (78'): Mbappé; 2-3 (92'+): Valverde
Árbitro: Maurizio Mariani, italiano. Amonestó a Arriaga (33') y Cucurella (76'). Expulsó a Koitia con el partido ya finalizado.