| 18 de Junio de 2024 Director Benjamín López

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Leclerc, en lo más alto del podio en Melbourne.
Leclerc, en lo más alto del podio en Melbourne.

Puñetazo de Leclerc al Mundial

El piloto de Ferrari cabalga en solitario en el liderato después de ganar en Melbourne y verse favorecido por los abandonos de Verstappen y Carlos Sainz. Alonso acabó sin puntuar.

| Miguel Queipo Deportes

Que Ferrari, desde la pretemporada, se postulaba como gran favorita al título de constructores y pilotos del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 era un hecho. Pero que todos los rivales de Charles Leclerc, por unas cosas o por otras, le estén allanando el terreno al monegasco para que a final de temporada sea el campeón no se lo podía esperar nadie.

El piloto del bólido rojo con el dorsal 16 arrasó en el GP de Australia, Grand Chelem (pole, victoria, vuelta rápida de carrera y liderar todas las vueltas de la competición) se vio además favorecido por los abandonos de Carlos Sainz y Max Verstappen, por lo que pone pies en polvorosa en la clasificación. Todo un puñetazo sobre la mesa de Leclerc. Checo Pérez fue segundo, a un mundo del monegasco, mientras que George Russell firmó su primer podio con Mercedes al acabar cuarto. Fernando Alonso, lastrado por el graining, acabó fuera de los puntos.

La sensación de que Leclerc tiene el Mundial en la mano, tras lo vivido en las dos primeras carreras, se acrecentó en Australia. El de Ferrari salió como un disparo, impuso un ritmo infernal y nadie fue capaz de seguir la estela de su alerón trasero. Los 20,5 segundos que le metió al término de la carrera al segundo, Checo Pérez en su Red Bull, dejan bien clara la manifiesta superioridad del monoplaza rojo sobre el circuito urbano de Melbourne.

Leclerc además se vio favorecido por los abandonos de Sainz y Verstappen, los que parecían a estas alturas de temporada sus más directos rivales por el título. El madrileño, tras sus problemas en la clasificación y partiendo noveno en parrilla, tuvo una salida espantosa provocada por un problema con un nuevo volante recién instalado. Perdió cuatro posiciones, le pudo la ansiedad y en la segunda vuelta entró colado en una curva y acabó con su Ferrari varado en la grava. Con sólo tres carreras disputadas y la desventaja que acumula con su compañero, Sainz se arriesga a que desde Maranello ordenen que ejerza de escudero de Leclerc y su papel en el Mundial pase a ser el de ayudante.

Mientras, Verstappen, segundo mientras se mantuvo en pista, tuvo que abandonar por problemas mecánicos en su Red Bull, algo que vuelve a poner de manifiesto la fragilidad mecánica de los motores HRC, ya no Honda, que montan los cuatro monoplazas gestionados por los energéticos. Es el segundo rosco en tres carreras para el campeón del mundo, que pocos despistes más se puede permitir si quiere pelear por el título. Los Mercedes siguen con el modo hormiguita conectado, Russell en el podio y Hamilton, enfurruñado con el mundo, justo detrás. Cosechando para cuando lleguen las vacas gordas.

Por su parte, Alonso salió décimo, fuera de posición, tras su accidente en clasificación. Optó por salir con la estrategia cambiada, con duros, para intentar aprovechar un coche de seguridad que le ayudara en la remontada, pero el que hubo apareció demasiado pronto. Para colmo, cuando montó los medios tuvo unos terroríficos problemas de graining que le mandaron al pozo de la clasificación.