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Glovo da un giro histórico: sus repartidores serán asalariados desde el 1 de julio

Glovo transformará a sus más de 60.000 repartidores en asalariados a partir del 1 de julio, cerrando una larga batalla con el Gobierno por la ‘ley rider’. La medida, que promete mejorar las condiciones laborales de miles de trabajadores, refuerza el compromiso de la empresa con España.

(Foto de ARCHIVO)
 Trabajador de Glovo en bicicleta, a 19 de julio de 2024, en Sevilla, con 45 gracos de temperatura. 

Francisco J. Olmo / Europa Press
19/7/2024

(Foto de ARCHIVO) Trabajador de Glovo en bicicleta, a 19 de julio de 2024, en Sevilla, con 45 gracos de temperatura. Francisco J. Olmo / Europa Press 19/7/2024Francisco J.Olmo

Publicado por
Marian Romero
Madrid

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A partir del 1 de julio, los repartidores de Glovo dejarán de ser autónomos para convertirse en asalariados, un cambio histórico que afectará a más de 60.000 personas en España. La compañía, fundada en Barcelona en 2015, confirmó a Servimedia esta decisión, adelantada por El Mundo, tras anunciar en diciembre un nuevo modelo laboral negociado con los agentes sociales. Este giro pone fin a años de tensiones con el Gobierno, marcadas por sanciones millonarias por incumplir la ‘ley rider’ de 2021, que obliga a las plataformas de reparto a contratar a sus trabajadores.

La medida, que según la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, permitirá recaudar 267 millones, supone un paso hacia adelante para dignificar las condiciones de miles de repartidores.

La batalla entre Glovo y el Ejecutivo no ha sido sencilla. La empresa se resistió durante años a laboralizar a sus trabajadores, lo que derivó en multas y hasta en una reforma del Código Penal para castigar este tipo de incumplimientos con penas que incluyen prisión en casos graves. 

Ahora, Glovo da un paso al frente, asegurando que esta transición no solo cumple con la normativa, sino que refuerza su apuesta por España. “Queremos consolidar nuestro proyecto y seguir siendo parte de la vida diaria de millones de personas”, afirmaron desde la compañía. Para los repartidores, este cambio significa estabilidad, derechos laborales y la esperanza de un futuro menos precario, aunque muchos esperan que se traduzca en mejoras reales en su día a día.

El impacto de esta decisión trasciende lo laboral. En un momento en que el modelo de las plataformas digitales está bajo escrutinio, Glovo envía un mensaje claro: es posible innovar sin sacrificar los derechos de los trabajadores. Para miles de jóvenes que recorren las calles con sus mochilas amarillas, el 1 de julio marcará un antes y un después. 

Mientras, los usuarios de Glovo, acostumbrados a la rapidez de sus entregas, confían en que este cambio mantenga la esencia de un servicio que se ha convertido en parte de su rutina. La empresa, por su parte, demuestra que puede adaptarse a los tiempos, poniendo a las personas en el centro de su crecimiento.

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