Bruselas cede en agricultura para salvar al motor europeo en su pulso con Trump
La Comisión Europea propone rebajar aranceles a productos industriales y agrícolas de Estados Unidos a cambio de que Washington reduzca sus gravámenes a la importación de automóviles europeos, un sector clave y bajo presión por la competencia china.
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Bruselas ha movido ficha en un terreno delicado. La Comisión Europea anunció este jueves una propuesta formal para recortar los aranceles que se aplican a productos industriales y agrícolas de Estados Unidos, con el objetivo de asegurar que la Administración de Donald Trump cumpla su compromiso de aliviar la carga que soportan los fabricantes europeos de automóviles al vender en el mercado estadounidense.
Acceso preferencial y concesiones en pesca y agricultura
En un comunicado, el Ejecutivo comunitario precisó que su oferta incluye la eliminación de los aranceles a la totalidad de los bienes industriales procedentes de Estados Unidos, así como un acceso preferente para una serie de productos agrícolas y del mar considerados "no sensibles". Entre ellos figura la prolongación de la exención arancelaria a la langosta estadounidense, que se ampliará además a la variedad procesada.
La propuesta forma parte del acuerdo marco UE-EEUU, un entendimiento de carácter político y no jurídicamente vinculante, que se diferencia de los tratados comerciales tradicionales.
La clave: el automóvil europeo
El corazón del pacto está en el automóvil. Según lo pactado, Washington reducirá del 27,5% al 15% los aranceles a la importación de vehículos europeos tan pronto como Bruselas active su legislación para suprimir las tasas a productos industriales norteamericanos y abrir la puerta a una amplia gama de exportaciones agrícolas, incluidos lácteos, frutas, hortalizas y marisco.
Para la industria del motor de la UE, dependiente de las exportaciones y bajo una doble presión —la competencia creciente de los eléctricos chinos y las medidas proteccionistas de Trump—, esta rebaja resulta esencial. Estados Unidos es, tras el Reino Unido, el segundo mercado más importante para los fabricantes europeos. Solo en 2024 se exportaron 758.000 vehículos con un valor conjunto de 38.900 millones de euros, según datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA).
El recuerdo de las amenazas de Trump
Los términos del acuerdo marco fijan un arancel máximo del 15% para la mayoría de exportaciones europeas hacia Estados Unidos, muy inferior al 30% que la Casa Blanca llegó a amenazar, aunque todavía lejos del 4,8% vigente antes del regreso de Trump a la presidencia el pasado enero. En total, las ventas de la UE a Estados Unidos alcanzaron en 2024 un valor de 532.300 millones de euros.
La negociación con Washington tiene también un fuerte componente político. El presidente estadounidense ha utilizado en reiteradas ocasiones los aranceles como arma de presión, y desde que se cerró el acuerdo marco el mes pasado, ha deslizado nuevas amenazas de imponer gravámenes adicionales a las exportaciones europeas.
Resistencias en el Parlamento Europeo
El movimiento de Bruselas no ha generado un consenso inmediato. Varios eurodiputados han cuestionado la naturaleza "asimétrica" del acuerdo, en el que la Unión Europea ofrece concesiones significativas en sectores sensibles como la agricultura, mientras la Casa Blanca mantiene la presión arancelaria como instrumento de negociación.
El Parlamento Europeo deberá pronunciarse sobre la propuesta, y no está garantizado que logre el respaldo necesario. En la Eurocámara pesan tanto la defensa del sector primario europeo como la desconfianza hacia los giros de política comercial de la Administración Trump.
En cualquier caso, la Comisión se aferra a la idea de que salvar el acceso al mercado estadounidense para los fabricantes de automóviles europeos es una prioridad estratégica. La cuestión ahora es si los sacrificios en agricultura y pesca se considerarán un peaje asumible en Bruselas para proteger a una de las industrias bandera del continente.