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El Sabadell se planta ante el BBVA: “Nuestra independencia vale más que una opa hostil”

El Consejo de Administración del Banco Sabadell rechaza de manera unánime la oferta de canje lanzada por el BBVA y defiende que su proyecto independiente generará más valor para los accionistas que una integración forzada.

Josep Oliu (izquierda) y César González-Bueno

Josep Oliu (izquierda) y César González-Bueno

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Francisco  Pérez

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El pulso entre Banco Sabadell y BBVA ha dado un nuevo giro. El Consejo de Administración del banco catalán ha recomendado de forma unánime a sus accionistas rechazar la opa hostil presentada por su competidor, al considerar que infravalora de manera “muy significativa” el valor real de la entidad, su plan estratégico y sus perspectivas de crecimiento en solitario. Una posición firme que recuerda al no rotundo ya expresado en 2020 y 2024, cuando Sabadell rechazó sendas propuestas de fusión que, a la vista de la evolución bursátil, han terminado dándole la razón: sus acciones se han revalorizado mucho más que las del BBVA en este tiempo.

Una oferta que resta valor

El informe remitido a la CNMV por el Sabadell es contundente. Los asesores financieros Evercore, Goldman Sachs y Morgan Stanley avalan el criterio de la entidad: la oferta de BBVA es inferior al valor de mercado de sus acciones. A cierre del 10 de septiembre, suponía para los accionistas aceptar una pérdida inmediata cercana al 10%. Y si se mira con lupa, la valoración fundamental del banco está, según sus cálculos, entre un 24% y un 37% por encima de lo que ofrece el BBVA, sin contar con la prima de control que debería añadirse en cualquier operación de este tipo.

En definitiva, acudir a la opa es vender barato un proyecto sólido en el momento en el que más crece.

Dos modelos opuestos

El Consejo también pone el acento en la diferencia de modelos. El Sabadell está concentrado en España, un mercado que crece con fuerza dentro de la zona euro y que representa el 96% de su negocio y de sus beneficios. BBVA, en cambio, depende en gran medida de economías emergentes como México, Turquía o Sudamérica, de donde obtiene dos tercios de sus beneficios. Esa apuesta le expone a riesgos de divisa, volatilidad de resultados y tensiones geopolíticas que no comparten los accionistas del Sabadell.

Aceptar el canje supondría, en la práctica, dejar de ser propietario de un banco español sólido y diversificado en pymes y familias, para pasar a serlo de una entidad cuya principal fuente de beneficios procede de contextos mucho más inestables.

Más dividendos y menos impuestos con el Sabadell

El informe alerta además de los efectos fiscales. Aunque la opa sea un intercambio de acciones, la mayoría de los accionistas españoles debería tributar por las plusvalías acumuladas, pagando más a Hacienda de lo que recibirían en efectivo. Y lo que es más relevante: perderían el derecho al dividendo extraordinario de 50 céntimos por acción que el Sabadell prevé repartir a principios de 2026, una retribución que solo percibirán quienes sigan en el capital de la entidad.

Por el contrario, mantenerse en el Sabadell garantiza, según las proyecciones del Consejo, una remuneración al accionista equivalente al 37% de su cotización actual en el periodo 2025-2027, por encima de lo que promete BBVA.

Riesgos ocultos de la opa

La operación tampoco está exenta de riesgos. Quienes acudan a la opa afrontarán un periodo de 22 días de iliquidez, en los que no podrán mover sus títulos pase lo que pase en los mercados. A ello se suma la posibilidad de que BBVA se quede con una participación de entre el 30% y el 49,9%, lo que le obligaría a lanzar una segunda opa en efectivo que requeriría una fuerte ampliación de capital, con el consiguiente riesgo de dilución y presión a la baja sobre la acción.

El informe también advierte de que las previsiones de sinergias del BBVA no son realistas, ya que durante al menos tres a cinco años ambas entidades estarán obligadas a mantener independencia de gestión por decisión del Consejo de Ministros y la CNMC. Además, no contempla los efectos negativos de una integración forzada: pérdida de clientes, fuga de talento y presión competitiva de otros bancos que aprovecharían el proceso para captar negocio.

La confianza en un proyecto sólido

La conclusión del Consejo de Administración del Sabadell no admite matices: “La mejor opción para los accionistas es no aceptar la oferta”. La entidad recuerda que su estrategia está dando frutos, que ha ganado relevancia en el mercado español y que su capacidad de generar valor de forma independiente es superior a la que se derivaría de una integración con BBVA.

El mensaje de fondo es claro: el Sabadell no está en venta y, de estarlo, debería ser por un precio justo y en condiciones que protejan a sus accionistas, clientes y empleados. Mientras tanto, el banco seguirá trabajando en su plan estratégico, convencido de que su futuro no pasa por diluirse en el balance de un competidor, sino por reforzar su posición como uno de los pilares del sistema financiero español.

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