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Stellantis y CATL levantan en Figueruelas la mayor apuesta industrial de Aragón en décadas

Acto de inauguración de la nueva factoría de Stellentis en Aragón

Acto de inauguración de la nueva factoría de Stellentis en Aragón

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La automoción vuelve a colocar a Aragón en el mapa europeo de la innovación y la inversión. Stellantis y el gigante chino CATL han puesto la primera piedra de la nueva gigafactoría de Contemporary Star Energy en Figueruelas (Zaragoza), un proyecto de 4.100 millones de euros —300 millones procedentes de fondos europeos— que cambiará la fisonomía industrial, laboral y económica de la comunidad. La planta comenzará a producir baterías a finales de 2025 y aspira a convertirse en una de las mayores instalaciones de Europa en su categoría.

La magnitud del proyecto no solo se mide en euros: en las próximas semanas llegarán 2.000 trabajadores chinos para poner en marcha la factoría, un desembarco que triplicará la población del municipio, que apenas supera los 1.300 habitantes. La propia fábrica, de casi 370.000 metros cuadrados, elevará la dimensión del complejo de Stellantis hasta los 890.000 metros cuadrados, consolidando Figueruelas como uno de los polos automovilísticos más relevantes del continente.

A pleno rendimiento, la gigafactoría podrá producir un millón de baterías anuales a partir de 2028, lo que permitirá a Stellantis impulsar vehículos eléctricos más asequibles para España y el resto de Europa.

“Aragón no solo subsiste: se transforma”

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, subrayó el carácter histórico de la jornada:

No todos los días nace un proyecto como este, con un impacto que va más allá de lo puramente económico. Stellantis, antes General Motors, ha convertido Figueruelas en una de sus plantas más competitivas en toda Europa”.

Azcón quiso remarcar la estabilidad industrial que representa esta inversión en un momento en el que otros países europeos sufren cierres, ajustes y problemas de productividad:

“Cuando vemos que otras fábricas cierran, hoy colocamos la primera piedra que va a atornillar a Stellantis en Aragón”.

El presidente cuantificó la magnitud del proyecto: hasta 35.000 empleos indirectos y 4.000 empleos directos cuando opere a plena capacidad. Una cifra que, en el caso aragonés, supone una transformación estructural del tejido productivo.

La relevancia económica para Aragón: un antes y un después

La llegada de la gigafactoría supone un impulso sin precedentes para la economía aragonesa. Si la planta de Figueruelas ya era un motor esencial —uno de los grandes pilares del PIB industrial regional—, la alianza con CATL introduce al territorio en la liga de regiones estratégicas para la movilidad eléctrica, un sector clave en las próximas décadas.

1. Un impacto directo en el PIB y una nueva cadena de valor

Aragón se sitúa en el centro de la nueva economía de la electrificación. Según las estimaciones del Gobierno autonómico, el proyecto puede elevar entre un 2% y un 3% el PIB industrial regional, además de atraer nuevas empresas auxiliares, centros logísticos y proveedores especializados en electrónica, química y almacenamiento energético.

La comunidad entra así en la cadena de valor europea de las baterías, una de las más codiciadas por las inversiones estratégicas de la UE. Esta posición permitirá no solo retener actividad industrial, sino atraer más proyectos vinculados al vehículo eléctrico.

2. Efecto tractor en la industria aragonesa

Los 35.000 empleos indirectos generan oportunidades para proveedores locales y nacionales: desde ingeniería y automatización hasta transporte, mantenimiento, construcción, energías renovables, servicios y formación profesional. Aragón podría replicar el modelo que ya consolidó con Opel en los años ochenta, pero adaptado al siglo XXI y con mayor diversificación tecnológica.

3. Impulso demográfico en un territorio castigado por la despoblación

La llegada de trabajadores —tanto de China como del resto de España y Europa— supondrá un impacto notable en Figueruelas y en toda el área metropolitana de Zaragoza.

Alojamiento, servicios, vivienda, comercio y movilidad verán un crecimiento acelerado. En una comunidad donde muchos municipios pierden población, este proyecto se convierte en una rara avis capaz de revertir esa tendencia.

4. Transición energética: Aragón como potencia renovable

La planta funcionará con un 80% de energía solar y eólica, aprovechando el enorme potencial renovable de Aragón. Esto no solo reduce la huella ambiental del proyecto, sino que impulsa el desarrollo de nuevas infraestructuras energéticas y consolida a la comunidad como referente en tecnología verde.

5. Seguridad industrial en tiempos de incertidumbre

La UE teme depender en exceso de Asia para la fabricación de baterías. La gigafactoría de Figueruelas es, en ese sentido, una respuesta estratégica.

Para Aragón, representa blindar décadas de empleo y producción en un sector que atraviesa una transición compleja y que está registrando cierres o recortes en Alemania, Italia o Reino Unido.

España y China, una alianza industrial de primera línea

El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, calificó el inicio de las obras como “una gran celebración” y un ejemplo de colaboración estratégica entre España y China:

“Fabricaremos los coches de las próximas décadas gracias a un proyecto fruto del entendimiento y la visión compartida”.

Hereu subrayó que la electrificación es ya “irreversible” en Europa y destacó la relevancia de Stellantis, segundo fabricante de automóviles en España y noveno del mundo.

Por su parte, el embajador chino en España, Yao Jing, definió la iniciativa como “una de las mayores inversiones chinas en Europa”, además de una alianza con “un futuro muy prometedor para todo el continente”.

Andy Wu, CEO de Contemporary Star System, adelantó que la gigafactoría tendrá 50 GWh de capacidad y será neutra en dióxido de carbono. “Este día no marca solo unos cimientos: marca una empresa de futuro”, concluyó.

Un proyecto que define el futuro industrial de Aragón

La historia de Figueruelas ha estado ligada a la automoción desde hace décadas. Pero esta nueva gigafactoría cambia las reglas del juego:

Aragón deja de ser únicamente un enclave productivo para convertirse en un actor esencial en la transformación industrial de Europa.

Con la electrificación como meta, Stellantis y CATL han abierto la puerta a una nueva etapa en la comunidad. Una etapa donde la economía aragonesa no solo resiste, sino que se reinventa, crece y se posiciona como uno de los polos de innovación más decisivos del país.

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