Un escudo social que no protege

(Foto de ARCHIVO) (I-D) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero; y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; y el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix BolañosJesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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José Vicente Marí Bosó

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El pasado día 26 de febrero el Congreso de los Diputados rechazó convalidar el RDL 2/2026. Un real decreto ómnibus que mezclaba medidas de protección a los okupas e inquiokupas con la prórroga de otras pomposamente denominadas “escudo social”. En dicho día el gobierno llevó a convalidar, ni más ni menos que, cuatro Reales Decretos. Es lo que tiene ser incapaz de aprobar unos presupuestos.

En realidad, de la deriva antidemocrática del gobierno Sánchez es una buena prueba que ya ha aprobado más reales decretos que iniciativas legislativas con tramitación ordinaria. El 52% de sus iniciativas legislativas han sido reales decretos leyes, 178 desde 2018, argumentando razones de extraordinaria y urgente necesidad nunca probadas en la inmensa mayoría de los casos y solo con el objetivo de eludir el debate parlamentario y conseguir mayorías, mezclando los temas, que de otra manera no obtiene.

Hay que recordar que no se es más o menos demócrata por hablar cada día de Franco o celebrar más o menos el cincuentenario de su muerte, sino que se es más demócrata cuanto más se practica la democracia. Se es más demócrata cuando se entiende que es mejor una ley con razones de unos y de otros que todas las leyes llenas de verdades absolutas.

No hay democracia plena sin control ni debate parlamentario y resulta paradójico que este gobierno se pase el día pretendiendo dar lecciones de democracia, pero su acción diaria de gobierno sea a golpe de reales decretos el abuso de los cuales es el mayor exponente de baja calidad democrática.

Y si la deriva antidemocrática de este gobierno es palpable, no ha de venir nadie a demostrarla, el fracaso de sus pretendidos escudos sociales durante estos años de gobierno también es evidente.

El escudo social no puede ser un fin en sí mismo, sino que debe ser un medio de protección para conseguir sacar a las personas de la vulnerabilidad no para mantenerlas en la situación de vulnerabilidad para siempre.

Los socialistas con sus políticas son los que más perjudican a los que dicen defender. No resuelven ni un problema, los maquillan. Las moratorias, las prórrogas de medidas in aeternum no resuelven los problemas, los aplazan, los eternizan.

Tras 7 años de escudo social hoy tenemos un 25,7% de población en riesgo de pobreza o exclusión social (Tasa AROPE) y casi la mitad de los hogares españoles llega a fin de mes con alguna dificultad (45,9).

Hoy tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza porque el gobierno ha precarizado el empleo: más contratos parciales, más pluriempleo. Hoy, hay más impuestos que nunca, la cesta de la compra más cara que nunca (un 40% más), los salarios más bajos que nunca y los servicios públicos más deteriorados que nunca.

Cabe preguntar, por tanto, ¿De qué cohete nos hablan Sánchez y los voceros gubernamentales? ¿De qué se vanaglorian? ¿Para qué mayoría social gobiernan?

El Gobierno presume de tener 798.312 hogares dependiendo del Ingreso Mínimo Vital., un 19% más que el año anterior. Es decir, no solo es que no protejamos adecuadamente a los vulnerables, sino que cada año generan más personas en situación de vulnerabilidad

El impacto en la reducción de la pobreza de las prestaciones sociales fue uno de los más bajos de la UE-27: 23,9% frente al 34,4% de la media de la UE. Es decir, ni siquiera nos sirven las prestaciones que diseñan y somos muy poco eficientes.

Todo lo anterior viene a demostrar que el escudo social no protege, sino que envía cada vez más gente a la vulnerabilidad

Al final, el gobierno ha creado un país en que 2,5 millones de españoles cobran solo salarios mínimos; 3,2 millones dependientes de prestaciones por desempleo y 2,5 millones que dependen del IMV, 8,2 millones de españoles en condiciones precarias, este es el resultado empobrecedor de la política económica de Sánchez.

Por tanto, si hemos retrocedido en calidad y garantías democráticas con este gobierno que se desliza peligrosamente al autoritarismo y al mismo tiempo, las políticas económicas desarrolladas empobrecen a los españoles es que necesitamos urgentemente un cambio de gobierno.

Hace falta un cambio urgente de gobierno porque deberíamos estar haciendo las reformas en nuestra actividad económica para, al tiempo que mejoramos las condiciones de vida de cada vez más españoles, hacer políticas de protección de rentas eficaces, para los que de verdad son vulnerables.

De igual forma que el nombre no hace a la rosa, las grandes palabras o los grandes conceptos no llenan de contenidos las políticas, por ello no basta hablar del escudo social si no sirve para sacar a la gente de la vulnerabilidad.

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En este sentido, hacer las mejores políticas fiscales, económicas y de protección social para mejorar el bienestar de los españoles debería ser el principal objetivo de un buen gobierno en nuestro país, de un gobierno limpio, de un gobierno democrático, de un gobierno que gobierne y nosotros, más allá de las palabras, nos comprometemos a ello.