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La crisis de Irán dispara el petróleo y amenaza con desatar una inflación global

El bloqueo del Estrecho de Ormuz, la escalada entre EE UU, Israel e Irán y la ruptura de la OPEP tensionan los mercados energéticos, elevan los precios del crudo y anticipan un impacto directo en la economía mundial

Una lancha rápida del ejercito iraní en el Estrecho de Ormuz

Una lancha rápida del ejercito iraní en el Estrecho de OrmuzRouzbeh Fouladi

Miguel Cornejo
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Peter Hegseth, el secretario de defensa de Trump, ha reconocido esta semana que el ataque a Irán no fue para destruir capacidades nucleares, porque esas ya estaban destruidas desde el año pasado, sino para acabar con sus ambiciones. Puede ser. Otros lo ven como un intento israelí de terminar de desarmar las capacidades de los satélites de Irán yendo a por la matriz. Algún año se sabrá más.

Lo que sí sabemos es que EEUU no ha conseguido doblegar todavía a Irán, aunque sí ha multiplicado sus crisis económica. El país persa está sumido en el mayor nivel de represión que haya vivido nunca, y en manos del ala más radical de su Guardia Revolucionaria. Nadie tiene planes de intervención sobre el terreno y no se ve capacidad interna de resistencia. Mientras tanto, Israel sigue ignorando los altos el fuego para continuar su guerra, ahora contra Hezbolá en el Líbano, convirtiendo lo que fue una sangrienta victoria en un empantanamiento igual de sangriento.

El cierre iraní (y estadounidense) del Estrecho de Ormuz supone que cerca de 14 millones de barriles diarios se quedan fuera del mercado. Los precios del petróleo Brent han subido de 50 dólares hasta 90 a mediados de mes, y a 125 el 30 de Abril con previsiones de 150. La OPEP se está rompiendo, lo que podría ayudar a rebajar esa presión si el petróleo de Emiratos pudiera llegar al mercado con normalidad.

Las consecuencias de ese corte de suministro llevan tiempo notándose en los principales mercados de petróleo Brent, y a medida que se prolonga y suben los precios, los efectos se propagan por toda la cadena. Esto tiene consecuencias serias.

La primera es un aumento de la inflación a lo ancho de todo el mundo. La inflación, el "impuesto a los pobres", afecta desproporcionadamente a las rentas bajas mientras beneficia a los más endeudados (algunos Estados), ya estaba afectando las intenciones de voto en EEUU, donde fue una de las razones que explicaron la caída de popularidad de Biden y la llegada de Trump. La promesa del actual presidente de reducirla con sus medidas de choque fue una parte clave de su plataforma, y el fracaso de sus aranceles una de las razones de que la mayoría de la población de su país hoy desapruebe ("intensamente") su gestión económica. Aunque EEUU está mucho más protegido respecto a subidas en el coste internacional de la energía que (por ejemplo) nosotros, es muy probable que la prolongación del bloqueo se traduzca en la pérdida del control del legislativo por los Republicanos. Y esto a su vez convertiría a Trump en un presidente desdentado.

Mientras tanto, es el resto del mundo el que se enfrenta (los que nos enfrentamos) a una subida brusca y probablemente prolongada del precio del petróleo y sus derivados, y con ella a un aumento del coste de miles de productos y de la energía: recordemos que del Golfo no viene sólo el petróleo, sino el gas natural licuado que alimenta las centrales térmicas de medio planeta.

La duración del bloqueo es impredecible. No hace falta que se reanude la guerra para que tenga efecto, y su reanudación no garantiza que se acabe. Sólo un acuerdo global, o una derrota iraní completa, pueden abrirlo. El acuerdo parece imposible, entre otras cosas por la actitud del gobierno israelí y del liderazgo iraní. La derrota ha resultado igualmente imposible con los medios que EEUU está dispuesto a emplear y no parece probable que se produzca un derrumbe interno a corto plazo.

La opción que parece haber emergido por abandono (bloqueo indefinido de Ormuz, sitio económico a Irán, hostilidades de baja intensidad con Israel) sólo beneficia al ala belicista del gobierno israelí. A medio o largo plazo quizá desemboque en el colapso del régimen de los ayatolás. Pero el daño que va a producir en todo el mundo si se prolonga es muy real.

Aunque Trump y su partido paguen electoralmente por el daño hecho, no van a abandonar el poder a tiempo de poder evitarlo.

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