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La gigafactoría de Navalmoral avanza gracias al impulso de la Junta de Extremadura y prevé fabricar baterías en 2028

La inversión de 977 millones de euros impulsada por AESC mantiene su hoja de ruta en Extremadura tras adaptar el proyecto a la nueva realidad del vehículo eléctrico. La Junta de María Guardiola destaca los avances administrativos, la resolución de los problemas energéticos y el plan de formación que permitirá preparar a cientos de trabajadores para una de las mayores apuestas industriales de la región.

Celina Pérez, Junta de Extremadura

Celina Pérez, Junta de ExtremaduraASAMBLEAEX.ES

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Francisco Pérez

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La gigafactoría de baterías que la multinacional AESC proyecta en Navalmoral de la Mata sigue dando pasos adelante y ya maneja un calendario que sitúa la producción de las primeras celdas para vehículos eléctricos en diciembre de 2028. Un horizonte que confirma que el proyecto continúa su desarrollo adaptándose a las nuevas exigencias del mercado europeo del automóvil eléctrico y que cuenta con el respaldo decidido de la Junta de Extremadura.

Así lo explicó en la Asamblea la secretaria general de Economía, Empleo y Comercio, Celina Pérez, quien defendió la gestión del Ejecutivo de María Guardiola frente a las críticas lanzadas por el PSOE. Pérez destacó que la empresa ha acometido modificaciones técnicas para ajustar la planta a la evolución de la demanda de vehículos eléctricos, una circunstancia que ha obligado a replantear parte del diseño inicial, pero que en ningún caso supone un abandono de la inversión.

De acuerdo con la planificación actual, el montaje de las instalaciones y la producción de módulos y packs de baterías quedarán completados en septiembre de 2027. La fase de construcción finalizará en noviembre de ese mismo año y la fabricación de celdas arrancará a finales de 2028.

La magnitud del proyecto mantiene intactas sus credenciales. La inversión prevista alcanza los 977 millones de euros, contempla la creación de 900 empleos y una capacidad de producción de 12 gigavatios hora. La superficie edificada ocupará más de 26 hectáreas, convirtiendo a la planta en uno de los mayores proyectos industriales de la historia reciente de Extremadura.

fábrica de baterias AESC Extremadura

fábrica de baterias AESC Extremadura

El Gobierno extremeño acelera los trámites

Lejos de la imagen de parálisis denunciada por la oposición, la Junta insiste en que el proyecto está inmerso en una intensa fase administrativa y técnica. De hecho, uno de los principales frentes de trabajo se centra actualmente en la obtención de los permisos medioambientales derivados de las modificaciones introducidas por AESC.

La Administración regional también realiza un seguimiento permanente de la obtención de licencias de construcción, la actualización de la subestación eléctrica de Cerro Chincho y la planificación de futuras soluciones de vivienda para los trabajadores que participarán en la puesta en marcha de la fábrica.

Pérez defendió que existe un "acompañamiento total" por parte de la Junta y recordó que la administración autonómica ha asumido compromisos en todos los ámbitos necesarios para facilitar la implantación de una industria considerada estratégica para el futuro económico de la región.

Uno de los ejemplos más visibles de ese apoyo se encuentra en el ámbito de la formación. El proyecto ha sido declarado estratégico por el Servicio Extremeño Público de Empleo (Sexpe) durante tres años, con un programa diseñado para formar a 480 alumnos anualmente. En total se prevén diez acciones formativas y cerca de 1.500 personas capacitadas para responder a las necesidades laborales de la futura planta.

Solucionado el problema eléctrico

Uno de los avances más relevantes de las últimas semanas tiene que ver con el suministro energético, un aspecto clave para cualquier instalación industrial de estas dimensiones.

Después de que Red Eléctrica emitiera en marzo una respuesta negativa a una solicitud de potencia de 30 megavatios, la Junta participó activamente en las negociaciones junto a AESC, Iberdrola y la propia Red Eléctrica. El resultado llegó el pasado 2 de junio, cuando Iberdrola recibió la carta con las condiciones técnico-económicas necesarias para conectar la instalación a la subestación de Cerro Chincho.

Para el Ejecutivo extremeño, este paso supone desbloquear una cuestión fundamental para el desarrollo de la gigafactoría y demuestra la capacidad de interlocución de la administración autonómica para resolver problemas complejos que afectan a grandes inversiones industriales.

También se encuentra garantizado el suministro de agua tras diversas reuniones mantenidas con la empresa concesionaria y el Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata.

Empleo y actividad antes de la construcción

Mientras avanzan los trámites, la compañía sigue ampliando su estructura en España. Actualmente AESC cuenta con 18 trabajadores en el país, frente a los 15 que tenía a comienzos de año. El objetivo es cerrar el ejercicio con 35 empleados mediante nuevos procesos de contratación ya abiertos.

Además, ya se han adjudicado actuaciones previas como el estudio geotécnico, los trabajos de desbroce finalizados en mayo y el contrato para los movimientos de tierra, actuaciones que permiten preparar el terreno para el inicio de las obras una vez se completen las autorizaciones pendientes.

La Junta también espera una respuesta definitiva del Ministerio respecto a la modificación solicitada en la subvención del Perte VEC, una ayuda considerada fundamental para reforzar la viabilidad financiera del proyecto.

Una apuesta estratégica para Extremadura

Desde el Gobierno regional subrayan que la gigafactoría de Navalmoral representa una oportunidad histórica para consolidar la industrialización de Extremadura y situar a la comunidad en el mapa europeo de la movilidad eléctrica.

Por ello, frente a las acusaciones de la oposición, el Ejecutivo de María Guardiola defiende que el proyecto no sólo sigue adelante, sino que está resolviendo de forma progresiva todos los requisitos técnicos, ambientales y energéticos necesarios para convertirse en realidad. Un trabajo silencioso pero decisivo que, según la Junta, permitirá que una de las mayores inversiones industriales previstas en España termine asentándose en suelo extremeño y genere cientos de empleos de alta cualificación en una comarca especialmente necesitada de oportunidades.

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