España, campeona europea del absentismo laboral
El absentismo laboral alcanza máximos históricos mientras el Gobierno evita responder con datos.
Un escritorio vacío. Absentismo laboral.
Alberto Núñez Feijóo eligió el martes el Círculo de Empresarios Vascos, en Getxo, para poner sobre la mesa una cifra que nadie en el Gobierno ha sido capaz de rebatir. Cada día, 1,6 millones de personas no acuden a su puesto de trabajo en España. El Gobierno respondió rápido y con ideología, pero no pudieron ofrecer ni un solo dato que rebatiera el argumento del presidente del Partido Popular.
Según el último informe de Randstad Research, correspondiente al primer trimestre de 2026, el absentismo laboral en España ha alcanzado el 7,2% de las horas pactadas, su máximo histórico en cinco años. El absentismo por incapacidad temporal se sitúa en el 5,6%, lo que equivale a 1,2 millones de trabajadores de baja médica cada día, a los que hay que sumar otras 362.000 personas que se ausentaron por motivos no médicos.
Pero es que no es un problema sólo de magnitud, sino que la tendencia es demoledora. El estudio del IVIE y Umivale Activa, con datos de Eurostat hasta 2024, sitúa a España a la cabeza de la UE en absentismo por incapacidad temporal: el 4,5% de los ocupados entre 20 y 64 años, frente a la media europea del 2,5%.
En 2018 la tasa española era la mitad, el 2,6%, y prácticamente idéntica a la media comunitaria. En 6 años, los seis primeros años de gobierno de Sánchez, nuestro absentismo ha crecido el 73%.
El coste es una losa a nuestra productividad, que ahí está la clave. La producción potencial perdida en 2024 se estima en 92.000 millones de euros, equivalentes al 5,8% del PIB. El gasto público en prestaciones por IT supone ya en torno al 1% del PIB, prácticamente el doble de la media europea.
Euskadi no solo no es la excepción, sino que lidera la clasificación de España que a su vez lidera la clasificación europea. El mismo informe de Randstad sitúa al País Vasco a la cabeza de todas las comunidades autónomas con un 9,4% de absentismo general, más de dos puntos por encima de la media nacional. Si los vascos no tenemos peor salud que el resto de los españoles ni que el resto de los europeos algo diferente está pasando.
La causa está en los incentivos a no trabajar. En convenios colectivos que complementan la baja al 100% del salario desde el primer día, lo cual es positivo para el trabajador honesto que lo necesita, pero es un incentivo muy fuerte para el que no lo es tanto.
En un Gobierno Vasco con plenas competencias en materia de empleo y gestión de mutuas que lleva años mirando para otro lado mientras el problema se cronifica. PNV y PSE gobiernan el territorio con más autogobierno de España y no han tomado ni una sola medida para abordar un absentismo que castiga directamente la competitividad de la industria vasca. Nunca les ha interesado y ahora que somos líderes europeos tampoco.
Pero también es necesario poner de manifiesto que el 70% de los trabajadores nunca falta a su puesto. Hablar de absentismo no es atacar a los enfermos, como pretenden desde la izquierda. Es defender a esa inmensa mayoría que cumple y que cada día asume la carga de los que no van. Esos trabajadores merecen que alguien defienda sus intereses y diga en voz alta lo que ellos comentan en el café: que el sistema es injusto con quien se levanta cada mañana y va a trabajar.
Porque esa es la gran perversión del modelo que defiende la izquierda: un sistema donde quien se esfuerza no obtiene ventaja alguna sobre quien no lo hace. Donde cobras lo mismo estés en tu puesto de trabajo o en tu casa sin trabajar. Donde los derechos se reparten sin exigir la más mínima contrapartida. El socialismo siempre acaba en lo mismo: no consigue que los que están abajo suban, sino que los que se esfuerzan dejen de ver sentido a hacerlo. Y cuando esforzarse no compensa, el que madruga empieza a preguntarse para qué.
La reacción del Gobierno de Sánchez lo dice todo. En cuestión de horas respondieron el presidente desde Ankara, Yolanda Díaz, Óscar Puente, Félix Bolaños y Mónica García. Todos con el mismo guion: Feijóo quiere recortar a los enfermos. Ninguno aportó una cifra. Ninguno propuso una alternativa. Ninguno explicó cómo piensa España sostener 92.000 millones de euros en producción perdida cada año.
Feijóo no eligió Getxo por casualidad. Habló ante industriales como Jainaga (SIDENOR/TALGO), Arizkorreta (CAF) o Carabel (EROSKI), gente que gestiona plantillas reales y que sabe perfectamente lo que el absentismo le cuesta a la sociedad cada trimestre. Les dijo que actuará con o sin acuerdo sindical. España tiene un problema grave. Euskadi lo tiene aún más grave. Y quienes gobiernan en Vitoria y en Madrid no solo no lo abordan, sino que atacan a quien se atreve a ponerle el cascabel al gato. Eso no es política social. Es complicidad con un sistema que premia al que se queda en casa y no va a trabajar mientras castiga al que madruga, se esfuerza y aporta valor a la sociedad.
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