Ganaremos siempre
Un Mundial no solo genera emociones: también proyecta la marca España, mejora su reputación internacional y abre oportunidades para la economía.

Aficionados a la selección española de fútbol durante la celebración del partido de semifinales del mundial entre España y Francia.
El fútbol tiene la capacidad de detener un país durante noventa minutos, pero su verdadero impacto va mucho más allá del terreno de juego. Cada gran torneo internacional proyecta una imagen de España hacia el exterior que trasciende el resultado deportivo. Cuando la selección española alcanza una final de un Mundial, no solo compiten once futbolistas. También lo hace una marca país que vuelve a situarse en el centro de la conversación global. Millones de personas miran hacia nosotros y eso supone una oportunidad extraordinaria para reforzar la confianza en todo aquello que España representa.
En un mundo donde la reputación es un activo económico de primer nivel, los grandes acontecimientos deportivos tienen un efecto que no siempre se mide con suficiente atención. ¡Ya hemos visto a Ana Botín y Juan Roig hablando de sus empresas con un conocido youtuber justo antes del España contra Francia!
Una selección admirada transmite valores como el talento, el esfuerzo, la capacidad de trabajo en equipo y la excelencia. Son exactamente los mismos atributos que buscan proyectar nuestras empresas cuando salen al exterior. La imagen de un país influye en la percepción de sus productos, de sus marcas y de su capacidad para atraer inversión, turismo o nuevos mercados.
Por eso conviene dejar de entender el deporte únicamente como entretenimiento. Nadie puede reducir un Mundial a un simple espectáculo cuando mueve audiencias de cientos de millones de personas y concentra la atención de prácticamente todo el planeta. Cada éxito deportivo refuerza un relato colectivo que también favorece a nuestro tejido empresarial. Las empresas españolas compiten cada día en mercados cada vez más globales y cualquier elemento que fortalezca la percepción internacional de nuestro país juega a su favor.
Ojalá, España, vuelva a ganar la final mundialista. Será una inmensa alegría para los aficionados, pero también una magnífica noticia para nuestra economía y para nuestras empresas. Porque cuando el nombre de España ocupa los titulares por motivos positivos, ganamos todos.
Economía
¿Cuánto se va a disparar la ingesta de cerveza y el consumo en los bares por la final del mundial?
Israel García-Juez