La empresa nunca deja de ser una apuesta

Los jóvenes empresarios afrontan un escenario complejo, pero mantienen su compromiso con crear empleo, generar riqueza y construir proyectos de futuro.

Un autónomo echa el cierre de su negocio tras su jornada laboral días después de que la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) solicite al Ministerio de Trabajo un subsidio de 426 euros para autónomos de más de 52 años que cierren el negocio.Europa Press

Hay una realidad de la que se habla poco cuando se habla de empresa. Se habla de financiación, de impuestos, de burocracia, de innovación o de digitalización. Todos son asuntos fundamentales. Sin embargo, existe un elemento común que acompaña a prácticamente cualquier empresario, especialmente cuando está dando sus primeros pasos: la sensación de que, en los momentos verdaderamente importantes, muchas decisiones debe tomarlas solo.

Emprender significa asumir responsabilidades que rara vez pueden delegarse. Cada contratación, cada inversión, cada préstamo, cada cliente que se gana o se pierde acaba pasando por quien decidió levantar la persiana un día. Detrás de cada empresa hay una persona que convive con la incertidumbre, que toma decisiones sin tener siempre todas las respuestas y que, aun así, sabe que de ellas dependen el futuro de su proyecto y, en muchas ocasiones, el de las familias que trabajan con él.

La juventud empresaria conoce bien esa realidad. A las dificultades que compartimos con cualquier empresa se suman otras propias de quien todavía está construyendo su trayectoria. Disponemos de menos recursos, un acceso más complicado a la financiación, menor capacidad para absorber errores y una presión constante por demostrar que nuestras empresas son viables. Consolidarse nunca ha sido sencillo y, probablemente, hoy lo sea menos que hace unos años.

Sin embargo, si algo caracteriza a quienes forman parte de la juventud empresaria española es que ninguna de esas dificultades consigue apagar su voluntad de seguir adelante.

Continuamos apostando por nuestras empresas porque creemos en ellas. Porque detrás de cada proyecto hay horas de trabajo, renuncias personales, ilusión y una convicción firme de que crear una empresa sigue siendo una de las mayores contribuciones que una persona puede hacer a la sociedad. Cada negocio que permanece abierto genera riqueza, empleo, oportunidades e innovación. Cada empresa que consigue consolidarse fortalece también el conjunto de nuestro país.

Precisamente por eso existen organizaciones como CEAJE. Nuestro propósito no es únicamente representar institucionalmente a los jóvenes empresarios, sino construir un auténtico ecosistema que entienda perfectamente los retos a los que se enfrenta.

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En un momento en el que emprender exige asumir cada vez más riesgos y responsabilidades, conviene recordar que seguimos aquí. Seguimos creando empresas, generando empleo e invirtiendo en el futuro de nuestro país. Lo hacemos porque creemos en nuestros proyectos incluso cuando el contexto invita al pesimismo. Esa es, probablemente, la mayor fortaleza de la juventud empresaria española: que, pese a todas las dificultades, seguimos apostando por construir empresas que perduren mucho más allá de nosotros mismos.