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España despliega “web scrapers” en los sitios de apuestas: ¿es este el futuro del seguimiento de la inflación?

El INE ha incorporado las apuestas online al cálculo del IPC con una novedad que dice mucho sobre cómo está cambiando la medición de la economía: ya no necesita que un encuestador anote el precio en un establecimiento, sino que puede recurrir a algoritmos capaces de rastrear automáticamente las webs de los operadores. Las cuotas de las casas de apuestas entran así en la estadística oficial, aunque no porque el INE sepa cuánto juega cada español, sino porque el juego se ha convertido en un consumo suficientemente relevante como para formar parte de la fotografía de los precios en España.

Web scraper

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El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha cerrado una de las últimas lagunas de la estadística económica española. Desde enero, las apuestas online forman parte del cálculo del Índice de Precios de Consumo (IPC), dentro de la categoría de juegos de azar, que ya estaba presente en el índice desde 2017.

Los juegos de azar ya formaban parte de la cesta oficial de la inflación desde 2017. La novedad de 2026 es que el INE incorpora también las apuestas online, cuyos precios obtiene directamente de las principales casas de apuestas mediante técnicas de recopilación automatizada de información. Para incorporarla, el INE ha recurrido a un método novedoso: programas automáticos —los llamados web scrapers— que acceden a las webs de los operadores con licencia y recogen los precios que estas publican.

Son datos que también pueden consultarse y analizarse en portales especializados del sector. Por ejemplo, la página de Legalbet analiza el funcionamiento de las casas de apuestas con licencia en España y sus principales características: las cuotas (la cifra que determina en cuántas veces se multiplicará la apuesta en caso de ganar), el margen (la comisión que la casa de apuestas cobra por cada apuesta) y otros aspectos relevantes. A partir de ahora, estas cifras dejan de ser una referencia exclusiva del mercado y pasan a alimentar una estadística oficial del Estado.

Lo importante es saber qué es exactamente un web scraper y cómo funciona, qué datos recoge el INE en las webs de apuestas -y cuáles no-, de dónde procede la decisión y qué lugar ocupa dentro de una reforma más amplia: la de una cesta de la compra que lleva diez años incorporando el consumo digital.

Qué es un web scraper y por qué lo necesita el INE

Un web scraper es un programa que abre una página web, localiza los datos que le interesan y los almacena de forma ordenada. No accede a información privada: lee lo mismo que vería cualquier persona en su navegador, solo que de forma automática y a gran escala.

Responde a un problema práctico. Los precios del IPC se recogían manualmente: un agente del INE anotaba en el establecimiento el coste de un producto y volvía al mes siguiente. Con una web de apuestas eso no funciona, porque los precios cambian varias veces al día.

El sistema trabaja con la información publicada en abierto por los operadores. No accede a cuentas de usuarios ni consulta saldos, movimientos o historiales personales. El objetivo es obtener de forma automatizada la información necesaria para seguir la evolución de este mercado dentro del IPC.

La DGOJ dispone de otra fotografía del sector a partir de la información que recibe de los operadores y publica periódicamente datos sobre actividad y jugadores. Son estadísticas distintas de las que utiliza el INE para medir la evolución de los precios: una sirve para supervisar y dimensionar el mercado; la otra, para incorporarlo al cálculo de la inflación. ¿Pero por qué llega ahora este cambio?

La composición de la cesta responde a criterios estadísticos y a la relevancia que tienen los distintos bienes y servicios en el gasto de los hogares. Con la base 2025, el INE ha revisado además las ponderaciones y la clasificación de los productos y servicios que componen el índice. Según el informe anual de la DGOJ de 2025, el motor del segmento fueron las apuestas deportivas de contrapartida convencionales (+25,82 %) y las apuestas en directo (+6,39 %).

Web Scrapers

Web ScrapersNicholas Capello

De dónde procede la decisión

La incorporación de los juegos de azar online al IPC forma parte de la actualización de la base 2025 del índice español, mientras que la armonización de su tratamiento en el IPCA responde a la normativa europea. Hasta diciembre de 2025, el juego era una de las pocas diferencias entre el IPC español y el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), que compara la inflación entre países de la Unión Europea: España lo incluía en su índice nacional, pero no en el armonizado. 

El Reglamento Delegado (UE) 2024/3159, de septiembre de 2024, corrigió esa asimetría y estableció su incorporación obligatoria al IPCA desde enero de 2026, con criterios comunes de Eurostat. Fuera de la Unión, la foto es otra: la oficina británica, ya no sujeta al reglamento tras el Brexit, deja las apuestas fuera de sus índices.

La incorporación de las apuestas es el último paso de un proceso que lleva una década ante una cesta que cada vez es más digital: la base 2016 sumó el streaming y dejó fuera el DVD grabable; la base 2021 incorporó la prensa online y retiró el compact disc; con la base 2025 entran las apuestas y la clasificación del consumo pasa de 12 a 13 grandes grupos. El criterio no es simbólico: un índice de precios no es una lista de productos recomendables, sino una fotografía de hacia dónde se dirige el gasto de los hogares.

¿Es este el futuro del seguimiento de la inflación?

En buena medida, ya lo es: la recogida de precios está migrando del cuaderno al servidor en todos los mercados que se mueven a diario. Para el usuario no cambia nada, porque el scraping observa los precios, pero no interviene en cómo los fija cada operador; lo que sí gana es información, porque la serie histórica del IPC permitirá seguir el sector con un criterio oficial.

Conviene señalar el límite. Un programa recoge lo publicado, pero no lo interpreta: necesita que alguien defina qué es un precio válido y qué es ruido, y ese alguien sigue siendo un estadístico. Por eso el INE mantiene sus controles de calidad antes de que ningún dato entre en el cálculo: la máquina ha sustituido al cuaderno, no al criterio. Cuánto pesará el sector en la inflación española es pronto para saberlo; lo que ya no se discute es que esos precios cuentan, y que quien los recoge no llama a la puerta: entra por la web.

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