ESdiario

Trabajas hasta agosto para pagar impuestos

El 20 de agosto los españoles dejamos de trabajar para Hacienda. Han pasado 231 días. Cuando Sánchez llegó al Gobierno trabajábamos 177 días para Hacienda, ahora, 231. Así es como el Gobierno de Sánchez está acabando con la clase media.

Gráfico CASME.

Gráfico CASME.

Álvaro Gotxi
Publicado por

Creado:

Actualizado:

El dato lo publica cada año la Fundación Civismo y tiene la virtud de transformar algo abstracto (la presión fiscal) en algo tangible que todos podamos entender: cuántos días de tu vida laboral trabajas para el Estado antes de empezar a trabajar para ti. Y la respuesta en 2026 es que más de dos tercios del año trabajas para Hacienda y menos de un tercio para ti.

Lo más llamativo del informe de este año no es el número en sí, que ya de por si es alarmante, es el contexto en que se produce. España lleva años sin aprobar nuevos Presupuestos Generales del Estado. No ha habido grandes reformas fiscales. No se ha votado ninguna subida de impuestos relevante en el Parlamento. Y, sin embargo, la presión fiscal sigue subiendo año a año. ¿Cómo es posible que ocurra?

La respuesta, según la Fundación Civismo es la denominada “inercia recaudatoria” y merece la pena detenerse en este concepto porque explica y mucho lo que está pasando con la economía de las familias españolas.

El sistema fiscal español tiene integrados varios mecanismos que elevan la recaudación de forma automática, sin necesidad de que nadie apruebe nada. El primero y más importante es la falta de deflactación del IRPF. Cuando los salarios suben para compensar la inflación, pero los tramos del impuesto no se actualizan en la misma proporción, el contribuyente acaba pagando más aunque no haya mejorado su poder adquisitivo real. En 2025, la recaudación por IRPF creció un 10,1% mientras que las rentas brutas de los hogares crecieron un 7,2%. La diferencia es una subida fiscal que nadie votó y que los trabajadores pagan sin saberlo.

¿Alguien ha escuchado a los sindicatos quejarse? Yo tampoco.

El segundo mecanismo es el aumento de las cotizaciones sociales. En 2026, el Mecanismo de Equidad Intergeneracional sitúa la cotización adicional en el 0,90% de la base. Si bien parece poco, el efecto acumulado importa y mucho. Para un trabajador medio con un salario bruto de 32.446 euros anuales, la carga fiscal total entre IRPF y cotizaciones asciende a 17.665 euros al año. Es decir, de cada 100 euros que cuesta contratar a ese trabajador, solo 58,3 euros llegan a su bolsillo y 41,7 euros se los queda el Estado.

A esto hay que sumar el IVA, que en 2025 creció un 9,9% en recaudación frente a un 6,1% de aumento del gasto final. La diferencia se explica por el incremento del precio de los alimentos y de la energía. El IVA no aparece en la nómina, pero está en cada compra, en cada factura, cada vez que vas a supermercado o te tomas un café en el bar de debajo de tu casa.

Y luego está lo que el informe llama tributación silenciosa: el IBI, el impuesto de circulación, las tasas municipales, la nueva tasa de residuos, las transmisiones patrimoniales, el impuesto de sucesiones. Cada una de estas figuras parece pequeña por separado. Juntas suman una carga estimada de 4.110 euros anuales para el trabajador medio, equivalente a otros 60 días de renta neta. Estos también son impuestos y como la tasa de basuras se han incrementado mucho en los últimos ejercicios.

Y ahora viene la respuesta a este problema, porque evidentemente, que a los ciudadanos les metan la mano más en el bolsillo años tras año las instituciones es un problema que tiene solución.

La primera medida es tan sencilla como urgente: deflactar el IRPF. Vincularlo a la inflación para que cuando los precios suban, los tramos suban con ellos. Que ningún gobierno pueda volver a subir impuestos sin que nadie lo vote.

La segunda es revisar la cuña fiscal: cada euro que se abarata el coste del trabajo es un euro que puede llegar al bolsillo del trabajador o convertirse en empleo.

La tercera es la más difícil pero la más necesaria: simplificar de una vez la maraña de tributos locales, autonómicos y estatales. Hoy ningún ciudadano sabe realmente cuánto paga al año al conjunto de las administraciones. Esa opacidad no es un accidente, es la consecuencia de un modelo premeditado.

Subir impuestos sin votarlos es cómodo para un gobierno con voracidad recaudatoria. Basta con dejar que la inflación y el crecimiento nominal hagan el trabajo y sentarse a esperar. El resultado es un Estado que cada año recauda más y unas familias que cada año disponen de menos renta real para consumir, ahorrar e invertir.

Las clases medias no se empobrecen por mala suerte. Se empobrecen porque el Estado se queda cada año con una porción mayor del fruto de su trabajo. Eso es una elección política, es el modelo socialista que nos iguala a todos por lo bajo y nos quiere a todos igual de pobres.

En 2027 habrá elecciones y tuya será la decisión de si quieres seguir trabajando para Hacienda hasta el 20 de agosto, o si quieres pedir un cambio que te devuelva el fruto de tu trabajo.

tracking