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Más del 75% de los españoles preferiría eliminarla

¿Llegará a España la propina americana de hasta el 20% de la factura?

Solo uno de cada cuatro españoles deja siempre propina cuando acude a un restaurante y, entre quienes lo hacen, el 63% entrega menos del 5% de la cuenta.

Sólo la gente que ha tenido una agradable experiencia en el restaurante está dispuesto a dar una propina. 
REMITIDA / HANDOUT por THE FORK
29/3/2022

Sólo la gente que ha tenido una agradable experiencia en el restaurante está dispuesto a dar una propina. REMITIDA / HANDOUT por THE FORK 29/3/2022THE FORK

Israel García Juez
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Termina la comida, llega la cuenta y el datáfono plantea una última elección: añadir un 10%, un 15% o un 20% de propina. 

Una escena habitual en Estados Unidos que empieza a resultar más familiar también en España gracias a la expansión de los pagos digitales. 

Sin embargo, los datos muestran que ambos países continúan entendiendo la propina de una manera muy diferente: mientras que para el consumidor español sigue siendo principalmente una gratificación voluntaria ligada a una buena experiencia, en Estados Unidos forma parte de las reglas no escritas del servicio de mesa.

Según una encuesta de TheFork Lab realizada a más de 4.500 usuarios españoles, solo el 26% deja siempre propina cuando sale a comer o cenar, mientras que el 15% afirma no hacerlo nunca. 

La mayoría, un 58%, decide según la experiencia que haya tenido en el establecimiento. 

Las cantidades también están muy alejadas de los porcentajes estadounidenses: entre quienes dejan dinero adicional, el 63% entrega menos del 5% de la cuenta, un 35% deja entre un 5% y un 10% y apenas un 2% supera el 10%.

La diferencia no está únicamente en cuánto se deja, sino en por qué se hace. 

Según el mismo informe, en España, el 57% de quienes dan propina asegura hacerlo después de disfrutar de una buena comida acompañada de un buen servicio, mientras que un 36% destaca específicamente la atención recibida. Solo un 5% afirma dejarla por costumbre. Entre quienes no lo hacen, el 61% considera que el servicio ya está incluido en el precio y otro 19% señala que el personal recibe un salario por realizar ese trabajo.

Al otro lado del Atlántico, un porcentaje que en España sería excepcional forma parte de la normalidad. 

Los datos de Toast, basados en los pagos digitales procesados por los establecimientos de su plataforma, sitúan la propina media de los restaurantes estadounidenses con servicio completo en el 19,3% durante el primer trimestre de 2026. 

Además, Pew Research Center constató que el 92% de los estadounidenses que acuden a restaurantes con servicio de mesa dejan propina siempre o con frecuencia, y el 81% asegura hacerlo siempre.

“Lo que vemos en sala es que la propina sigue siendo muy espontánea. Hay clientes que dejan algo porque han disfrutado especialmente del servicio y otros que no, y ambas cosas se entienden con normalidad. Lo que todavía no forma parte de nuestra cultura es dar por hecho un porcentaje fijo al final de la cuenta”, explican desde Bulla, céntrico restaurante madrileño.

El modelo estadounidense viene desde el datáfono 

La digitalización de los pagos está introduciendo un elemento nuevo en España. Ya no hace falta llevar efectivo para dejar propina y algunos terminales permiten ofrecer al cliente distintas cantidades antes de completar el pago. Esa facilidad, sin embargo, no significa que los españoles quieran importar el modelo estadounidense.

El 60% de los consumidores españoles considera inapropiado que sea el propio restaurante quien sugiera cuánto dejar de propina, según TheFork Lab. 

Otro 17% reconoce sentirse incómodo ante esa situación, aunque pueda comprenderla, y solo un 23% la acepta siempre que quede claro que se trata de una decisión completamente voluntaria.

“Facilitar que alguien pueda dejar propina con tarjeta es positivo. Lo que cambia la percepción es que aparezcan automáticamente varios porcentajes en la pantalla. Una cosa es ofrecer la posibilidad y otra que el cliente sienta que tiene que elegir entre un 10%, un 15% o un 20% mientras termina de pagar”, apuntan desde Bulla.

La resistencia es todavía mayor cuando se pregunta por el futuro de esta práctica. El 77% de los españoles encuestados preferiría eliminar las propinas, mientras que un 22% mantendría el sistema actual y apenas un 1% considera que deberían incrementarse.

Y el rechazo a la presión de los datáfonos no es exclusivo de España. Precisamente en Estados Unidos, donde las propinas están mucho más normalizadas, ha comenzado a extenderse la denominada tip fatigue o fatiga de la propina. 

Un estudio de Bankrate publicado en 2025 señala que el 63% de los estadounidenses mantiene al menos una opinión negativa sobre la cultura actual de las propinas. 

El 41% considera que las empresas deberían pagar mejores salarios en lugar de depender de ellas, otro 41% cree que esta práctica ha ido demasiado lejos y el 38% se muestra molesto con las pantallas que ofrecen porcentajes predeterminados.

La tecnología puede incluso provocar el efecto contrario al buscado. El 27% de los estadounidenses afirma que deja menos propina o directamente no deja nada cuando se encuentra ante una pantalla con cantidades sugeridas, frente a solo un 11% que asegura dar más. Datos de 2026 apuntan en la misma dirección: el 62% siente que actualmente se le pide propina en más situaciones que hace dos años y el 66% reconoce sentirse presionado cuando el trabajador puede ver la pantalla en la que decide cuánto dejar.

La paradoja es que algunas prácticas propias del modelo estadounidense comienzan a asomarse a los restaurantes españoles justo cuando una parte creciente de los consumidores estadounidenses cuestiona su expansión. 

Por ahora, la distancia sigue siendo clara: frente al menos del 5% que entrega la mayoría de españoles que deja propina, los restaurantes estadounidenses con servicio completo registran una media del 19,3%.

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