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Mujeres de Negocios en el “polvorín” de Ceuta: persianas bajadas, cajas vacías y asfixia fiscal

Sin una restauración total de la normalidad institucional, de la seguridad jurídica y de la confianza ciudadana, el motor económico que mantiene viva a Ceuta corre el serio peligro de apagarse para siempre. Así lo ha recordado Eva Rus, secretaria general del Círculo de Mujeres de Negocios.

Un grupo de personas se manifiestan ante la situación migratoria en Ceuta

Un grupo de personas se manifiestan ante la situación migratoria en CeutaMARCOS MORENO

Ceuta se desangra a un ritmo de un millón de euros diarios en perdidas comerciales mientras sus autónomos asumen el coste de una parálisis sin precedentes. Tras la grave crisis fronteriza desatada este verano, el sector privado de la ciudad autónoma, liderado de forma muy visible por mujeres empresarias, ha dicho basta. La desesperación ha dado paso a una profunda indignación ante lo que consideran una desconexión total por parte del Gobierno central: la obligación de seguir pagando cuotas y cotizaciones a pesar de registrar una facturación real de cero euros durante el mes de agosto. Lo que se vive en las calles ya no es una crisis coyuntural, sino una asfixiante economía de guerra.

La paradoja de agosto: facturar cero, pagar siempre

La realidad a pie de calle que describen las empresarias locales es dramática. Sectores estratégicos que sostienen el empleo en Ceuta, como el comercio minorista, la hostelería, los servicios turísticos y las pequeñas firmas auxiliares de la construcción, vivieron un mes de agosto paralizado por el miedo y la incertidumbre. La drástica caída del consumo y la psicosis generalizada provocaron que multitud de negocios registraran un hito desolador: una facturación real de cero euros.

La indignación del sector femenino del autoempleo radica en la absoluta desconexión entre sus ingresos y sus obligaciones legales. A pesar de no haber ingresado un solo euro, las cuotas mensuales de la Seguridad Social se han seguido cobrando de sus cuentas bancarias, los impuestos corrientes no se han congelado y los costes laborales fijos permanecen inalterados. "Las persianas están bajadas y no entra nadie, pero no podemos despedir a nuestros empleados ni dejar de cotizar por ellos sin enfrentarnos a sanciones", explican las afectadas. Esta falta de sincronización entre la realidad social de las calles y las exigencias de la administración central está devorando la liquidez de unas microempresas que ya operaban al límite antes de la crisis.

La Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), bajo la dirección de su presidenta Arantxa Campos, ha puesto una cifra alarmante al impacto de este colapso: la parálisis comercial e industrial destruye en torno a un millón de euros diarios. Un agujero patrimonial que no están soportando las grandes corporaciones, sino los patrimonios familiares de autónomos y pymes ceutíes.

BOE contra realidad: la discutida empatía del Ejecutivo

Para mitigar el golpe, el Consejo de Ministros aprobó con urgencia el Real Decreto Ley 22/2026, un ambicioso plan de rescate que moviliza 309 millones de euros. Una cifra equivalente al 16% del Producto Interior Bruto de la ciudad.

Entre las medidas estrella destacan subvenciones directas de 5.000 euros para los autónomos más afectados, deducciones especiales en el IRPF y un incremento de las bonificaciones en el Impuesto de Sociedades, que escala hasta el 60%.

No obstante, esta masiva respuesta macroeconómica ha sido recibida con profundo escepticismo a pie de calle. Organizaciones como la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) denuncian que el Gobierno central peca de falta de empatía real al intentar resolver mediante burocracia financiera un problema que es puramente de orden público y seguridad ciudadana. La queja del sector es unánime: las rebajas fiscales futuras y las líneas de crédito blando son ineficaces en el presente si los ciudadanos locales tienen miedo de salir a consumir y los propios empresarios tienen restringido o dificultado el acceso a sus naves comerciales por los tumultos y tensiones en el entorno fronterizo.

La patronal nacional sube el tono: un asunto de Estado

La gravedad del escenario forzó un movimiento de presión institucional sin precedentes en la historia reciente de la patronal española. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, trasladó a todo el Comité Ejecutivo nacional a Ceuta para visibilizar su respaldo absoluto al empresariado ceutí y lanzar un ultimátum directo a los ministerios implicados en la gestión de la crisis.

Desde la propia ciudad autónoma, la alianza entre la CEOE y la CECE ha dejado claro que el conflicto ya no se soluciona "tapando parches con dinero", exigiendo tres medidas de ejecución inmediata:

1.- Restablecimiento del orden público: los empresarios tildan de anomalía inaceptable que los pequeños comercios se vean obligados a costear seguridad privada o a depender de cordones policiales para poder realizar una actividad comercial ordinaria. Exigen que el Estado asuma la plena custodia de las zonas comerciales.

2.- Vía rápida para las devoluciones: Arantxa Campos ha insistido en que la única forma de desactivar el "polvorín" social es la repatriación inmediata de quienes hayan accedido de forma irregular. En este sentido, Garamendi ha instado al Congreso a reformar la legislación de extranjería en 24 horas si las sentencias judiciales vigentes bloquean las devoluciones automáticas.

3.- Internacionalización del conflicto: la CEOE ha elevado el estatus de la crisis a "ataque contra la soberanía nacional" y se ha comprometido a trasladar la vulnerabilidad económica de Ceuta ante las autoridades de la Union Europea en Bruselas, recordando que lo que está en juego es la estabilidad de la frontera sur de toda Europa.

Un horizonte incierto

Mientras en el tablero político de Madrid, el Gobierno y la oposición intercambian reproches y acusaciones sobre la previsibilidad de la crisis migratoria, el reloj sigue corriendo en contra de los negocios ceutíes.

Las ayudas publicadas en el Boletín Oficial del Estado ofrecen un alivio matemático, pero las mujeres de negocios de Ceuta han recordado que la viabilidad de sus proyectos no depende de la caridad publica, sino del derecho a trabajar en paz.

Eva Rus, secretaria general del Círculo de Mujeres de Negocios, insiste en que, sin una restauración total de la normalidad institucional, de la seguridad jurídica y de la confianza ciudadana, el motor económico que mantiene viva a Ceuta corre el serio peligro de apagarse para siempre. 

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