en nuestro país siempre fue muy aspiracional y muestra del triunfo profesional tener tu propio campo
¿Vuelven los ricos españoles a comprarse fincas o es que nunca lo han dejado verdaderamente?
Las compraventas de fincas rústicas crecen un 7,1% y nuevos vehículos privados movilizan cientos de millones hacia agricultura y tierras.

Sólo un tractor para trabajar la tierra vale unos 100.000 euros. REMITIDA / HANDOUT por AYUNTAMIENTO DE FRAGA 27/2/2026
En la España de la Escopeta Nacional siempre era una muestra clara del triunfo profesional comprarse una finca. Quizá era la venganza de los burgueses acaudalados poderle demostrar a la nobleza, que las recibían de la Corona en pago a los servicios prestados a España, que habían progresado y eran ellos los que podían comprarse un campo y sobre todo, mantenerlo.
Porque esa es otro, afirma el dicho popular que el barco y la finca la del amigo pues sólo cuando te acercas a este mundo te das cuenta que lo complicado no es comprarla sino los gastos aparejados que conlleva.
Asunto aparte es la falta de personal y los problemas que genera la relación de la propiedad con la guardería ante la ausencia de gente honesta y que se haya criado en el campo dispuesta a trabajar en él.
Los emigrantes suman a su desconocimiento malas artes que se van incrementando progresivamente a medida que se dan cuenta de que viven en la finca más que los propietarios.
Pese a todo esto que les he contado para tratar de disuadirles, lo cierto y verdad es que los fondos de inversión, las gestoras internacionales y las grandes fortunas están ganando presencia en las operaciones de mayor tamaño del campo español, atraídos por las tierras de regadío, los cultivos de alto valor y un activo que combina producción agrícola con inversión a largo plazo.
Una tendencia que se ha hecho especialmente visible en 2026.
Las últimas estadísticas disponibles muestran una recuperación de las compraventas de fincas rústicas, mientras vehículos respaldados por Bankinter, Santander, Nuveen o grandes patrimonios privados continúan captando cientos de millones de euros para proyectos agrícolas.
Economía
Santander destina 3.800 millones a la financiación del sector agroalimentario español hasta junio
Israel García-Juez
¿Cómo están las compras y las ventas de fincas rústicas?
Las compraventas de fincas rústicas aumentaron un 7,1% en junio 2026, reflejando un interés creciente por activos agrícolas.
Fondos como Bankinter y Santander han movilizado 500 millones de euros para inversiones agrícolas, destacando el papel de grandes patrimonios.
Asuntos que marcan la diferencia
El acceso al agua es crucial para los inversores, elevando el valor de las tierras de regadío frente al secano tradicional.
Conviene hacer una distinción fundamental: los fondos no dominan el conjunto del campo español. Agricultores, ganaderos, familias y pequeños propietarios continúan protagonizando miles de transacciones.
El peso del gran capital destaca sobre todo en las grandes fincas agrícolas, donde disponer de decenas o centenares de millones permite acometer inversiones en riego, plantaciones y tecnología difícilmente asumibles por una explotación familiar.
Los fondos no dominan el mercado de tierras español, pero su capacidad financiera les permite competir por las mayores y más productivas explotaciones
En junio de 2026 se registraron 14.613 compraventas de fincas rústicas, un 7,1% más que durante el mismo mes de 2025. En los seis primeros meses del año, las operaciones acumulaban un crecimiento del 2,7%.
Estas estadísticas incluyen el conjunto de fincas rústicas transmitidas mediante compraventa y, por tanto, no permiten conocer cuántas terminaron específicamente en manos de un fondo de inversión ni cuántas son explotaciones agrarias productivas.
Esa diferencia resulta fundamental para interpretar correctamente el fenómeno. No existe actualmente una estadística oficial que permita afirmar qué porcentaje del suelo agrario español pertenece a fondos.
Los bancos se suman a esta corriente
Uno de los ejemplos más claros de 2026 es Landa, el vehículo agrícola gestionado y promovido por Bankinter Investment con el respaldo de Nuveen, una de las grandes gestoras internacionales de terrenos agrícolas.
En enero adquirió una finca de aproximadamente 250 hectáreas de cítricos en Huelva, su segunda inversión de este tipo en la provincia.
Con esta adquisición, el vehículo alcanzó cerca de 1.100 hectáreas entre sus diferentes activos agrícolas y acumulaba 138 millones de euros de capital captado para invertir en tierras de España y Portugal.
Su cartera incluye además explotaciones de aguacate y mango en Granada, almendros en Cáceres y producción hortícola en Albacete.
Bankinter y Nuveen han captado 138 millones de euros y su vehículo agrícola ya controla inversiones sobre cerca de 1.100 hectáreas
El objetivo no es necesariamente comprar una finca y cultivarla directamente. En muchos casos, estos vehículos adquieren el terreno y encargan posteriormente la gestión agrícola a operadores especializados.
El Banco Santander también esta en esto
El segundo movimiento especialmente significativo de este año procede de Santander y Atitlan.
Su plataforma agrícola ATGRO ha completado en 2026 la captación de 500 millones de euros para invertir en proyectos agrícolas.
La composición del dinero ayuda a entender quién está entrando realmente en el sector.
Este dato resulta especialmente relevante porque alrededor del 40% del vehículo procede de grandes patrimonios y family offices, es decir, sociedades creadas específicamente para administrar e invertir el patrimonio de familias con grandes fortunas.
El fondo exige un perfil de inversor cualificado y se orienta a cultivos agrícolas de elevado valor. Entre sus activos se encuentran plantaciones de pistacho en Castilla-La Mancha y otras inversiones internacionales.
Por tanto, no se trata de dinero aportado por el Gobierno ni por instituciones públicas. Estamos ante capital privado gestionado profesionalmente.
El creciente protagonismo de las grandes fortunas también quedó reflejado en el Congreso Ibérico de Fincas Rústicas celebrado en Madrid durante 2026.
Javier Kindelán, responsable de Real Estate Deals de PwC, situó a los family offices en alrededor del 25% de las inversiones de este mercado y destacó también el aumento de los inversores internacionales y fondos especializados.
Estos patrimonios tienen además una característica diferencial: sus inversiones pueden mantenerse durante periodos que van desde cinco hasta 30 años.
Eso convierte a la tierra agrícola en un activo especialmente atractivo para patrimonios que buscan preservar capital a largo plazo.
Richard Ellis habla de un negocio de 1.200 millones
El dato que permite medir mejor el tamaño del mercado procede de CBRE.
Durante 2025, fondos, fondos de pensiones, gestoras profesionales y otros grandes inversores privados movilizaron unos 1.200 millones de euros en el negocio agrícola de España y Portugal, frente a unos 800 millones en 2024.
El incremento fue, por tanto, del 50%.
Pero esos 1.200 millones no fueron exclusivamente destinados a comprar suelo.
La compra directa de tierras agrícolas representó aproximadamente la mitad del dinero movilizado, unos 600 millones de euros.
Las operaciones de olivar y almendro superaron además las 5.000 hectáreas, principalmente en Andalucía y Extremadura, con compradores que iban desde grupos industriales españoles hasta fondos de pensiones norteamericanos.
CBRE sitúa actualmente las tierras de regadío adecuadas para almendro en España y Portugal entre 25.000 y 35.000 euros por hectárea, muy por debajo de mercados como California o Australia, donde pueden alcanzar entre 70.000 y 90.000 euros por hectárea incluyendo los derechos sobre el agua.
Algunas zonas del norte de Cáceres, Aragón o Cádiz han registrado incluso incrementos del precio de la tierra superiores al 10%.
¿Se interesan los inversores internacionales por el campo español?
Entre los grandes actores que han entrado durante los últimos años en el mercado agrícola ibérico aparecen gestoras y fondos vinculados a Canadá y EEUU, además de capital europeo.
Fiera Comox, PSP Investments o el fondo de pensiones de los profesores de Ontario son algunos ejemplos de grandes inversores internacionales relacionados con operaciones agrícolas en España y Portugal.
Un informe publicado este año sobre la evolución del olivar español también identifica vehículos como Cibus Capital, Beka, fondos ligados a grandes patrimonios españoles y plataformas agrícolas financiadas por inversores internacionales.
El fenómeno tampoco se limita al olivar. Almendro, pistacho, cítricos, aguacate y frutos rojos aparecen entre los cultivos buscados por el capital privado.