| 22 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Iglesias y Yolanda Díaz
Pablo Iglesias y Yolanda Díaz

El bochornoso pulso antisistema entre Pablo Iglesias y Yolanda Díaz

La izquierda radical cambia de caras y de tonos pero no de objetivos destructivos, mientras se centra en una burda pelea por las cuotas de poder.

| ESdiario Editorial

 

El enfrentamiento entre Podemos, sus facciones y aledaños supone un problema añadido para la estabilidad del Gobierno, lastrado gravemente por las exigencias de todos sus socios y aliados y por el pulso interno que libran todos ellos.

La errática creación de la coalición “Por Andalucía”, con la exclusión de Podemos por llegar tarde al registro y su chapucera inclusión final, es la punta del iceberg de una guerra despiadada por el control de toda la izquierda más allá del PSOE que se resumen en el combate público entre Yolanda Díaz y Pablo Iglesias.

 

La primera se ha desmarcado del desastre andaluz a pesar de que ella eligió a la candidata en detrimento del señalado por Podemos. Y Podemos, que eligió a la actual vicepresidenta como relevo de Iglesias, intenta hacerla responsable de cualquier resultado para forzar el sometimiento de su “Frente Amplio” al partido que la impulsó.

En realidad, estamos viendo la misma historia desde que, en 2015, arrancaran los llamados “Ayuntamientos del cambio”: con distinto nombre y distintas caras; se repite el enfrentamiento y la división que en su día protagonizaron las mareas, las confluencias, los comunes y otros nombres utilizados para designar al mismo fenómeno: la lucha del comunismo y la izquierda antisistema por lograr las mayores cuotas de poder.

¿Y Sánchez?

La diferencia es que en este caso se produce todo desde dentro del Gobierno, con un espectáculo lamentable: Yolanda Díaz compite a la vez contra el presidente y contra el partido que la designaron y lo hace anunciando una nueva formación sin dar ningún detalle al respecto.

Y el partido que la promocionó está más pendiente de que fracase, si no le da las cuotas de poder que exige, que de que explique sus propuestas a los ciudadanos, ahora mismo inexistentes.

Díaz, de momento, es la prolongación de Ada Colau, Mónica Oltra, Íñigo Errejón, Mónica García y tantos otros dirigentes que, inspirados en Podemos, han desafiado a Podemos: una tradición netamente comunista que en este caso afecta a un Gobierno intervenido a la vez por el populismo y el independentismo. Un infierno para Sánchez. Pero un infierno elegido voluntariamente.