| 02 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Alfonso Fernández Mañueco
Alfonso Fernández Mañueco

Una rotunda victoria de la derecha que obliga a PP y a VOX a entenderse

Pedro Sánchez es el gran perdedor de unas Elecciones que demuestran que el PP y VOX suman mayorías absolutas cómodas y les obliga a ambos a entenderse.

| ESdiario Editorial

 

Pedro Sánchez y el PSOE han sufrido un enorme varapalo en Castilla y León, donde además de no tener opción alguna de llegar al Gobierno, ha visto deshacerse buena parte de su proyecto: se ha dejado en el camino siete procuradores; ha perdido la primera posición y ha visto cómo se diluían sus socios presentes o futuros, con resultados ínfimos de Podemos, Ciudadanos o la plataforma "España vaciada".

Las encuestas de comienzos de campaña le hicieron soñar al PP con un resultado de Mañueco próximo al de Ayuso, lo que podría llevar al equívoco a los populares sobre el valor de su victoria: hace tres años perdieron en las urnas y ahora han logrado más procuradores que suma de PSOE y Podemos juntos.

 

Que además estemos probablemente ante el fin de Cs, sin hueco en una España polarizada pero también rehén de sus estrepitosos errores en Murcia o Madrid, es otra espléndida noticia para el PP en términos de aprovechamiento de los votos: con solo dos formaciones en la derecha, la traducción en escaños es muy superior a cuando hay tres en liza.

Ahora PP y VOX tienen la posibilidad de demostrarle a sus electores que lo mismo que han logrado en Castilla y León son capaces de conseguirlo en España

A partir de ahí, el magnífico resultado de VOX obliga a felicitarle, pero también a hacerle partícipe de una reflexión que ha de compartir con el PP: cuando se entienden, Sánchez pierde. La mayoría absoluta de Castilla y León es un gran ejemplo de ello.

Un ejemplo para el resto de España

Y por eso también será la excusa de la izquierda para estigmatizar todo acuerdo entre ellos, activando la manida alerta antifascistas desde la misma trinchera que pacta con Bildu o ERC.

Nada de ello debe importarle al PP, gran ganador de los comicios; ni a VOX, exultante con razón: ahora ambos tienen la posibilidad de demostrarle a sus electores que lo mismo que han logrado en Castilla y León son capaces de conseguirlo en España.