| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Ximo Puig (izquierda) con Pedro Sánchez
Ximo Puig (izquierda) con Pedro Sánchez

Ximo Puig deja a Sánchez desnudo y sin argumentos fiscales

Las rebajas fiscales en la Comunidad Valenciana destruyen la apuesta de Sánchez por subirlos y acusar de insolidarios a Madrid, Andalucía, Castilla y León o Murcia.

| ESdiario Editorial

El anuncio de rebajas fiscales en la Comunidad Valenciana, reveladas por Ximo Puig sin aviso previo a Pedro Sánchez, destruye de un plumazo toda la estrategia del Gobierno, que lleva semanas atacando con dureza a otras regiones, como Madrid, Andalucía o Murcia, promotoras de medidas similares.

El presidente valenciano se ha tenido que comer sus palabras contra Madrid, reiteradas en el tiempo, para proceder a adoptar medidas similares a las que atacaba: con un mecanismo u otro, lo cierto es que va a adaptar las tablas del IRPF a la galopante inflación, entre otras decisiones destinadas a aliviar un poco la carga de las rentas de hasta 60.000 euros.

 

Lo que hace Puig es razonable, pero por qué lo hace es evidente: tiene miedo a que, si no se distancia de Sánchez, sus opciones en las Elecciones Autonómicas de la próxima primavera sean aún más tenues de lo que ya son, según todos los sondeos incluido el de ESdiario.

Porque la ciudadanía no entiende ni acepta la contradicción existente entre su pavoroso empobrecimiento y el récord recaudatorio del Gobierno, sustentados ambos en el mismo fenómeno inflacionista que para unos impone sobreprecios y para el otro más beneficios "caídos del cielo".

Sánchez debe rectificar

Y no traga, tampoco, con que el remedio sea la demagogia fiscal presente en el "impuesto a la riqueza", que no arreglará gran cosa y puede provocar fuga de capitales pero, en todo caso, no alivia las penalidades del contribuyente medio, del trabajador por cuenta ajena, del autónomo o del pequeño empresario.

Puig imita a Ayuso, a Moreno, a Mañueco o a Miras porque es lo razonable y porque no le queda más remedio. Y le hace de paso un roto inmenso a Sánchez, que en adelante no podrá volver a llamar "paraísos fiscales" a las Comunidades regidas por el PP. Lo que tendrá que hacer, si le queda algo de sensatez, es emularlas. Y con urgencia.