| 26 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, este lunes en Murcia
Pedro Sánchez, este lunes en Murcia

El Tribunal Constitucional frena el desafío antidemocrático de Sánchez

Con una decisión histórica e inapelable, el órgano paraliza el intento fraudulento de Sánchez de acabar con la separación de poderes con una trampa lamentable.

| ESdiario Editorial

El Tribunal Constitucional ha restituido la legalidad en España, pese a la feroz oposición de cinco de sus vocales, de todo el Gobierno y de sus relevantes apoyos mediáticos; dando con ello una oportunidad de sobrevivir al Estado de Derecho, amenazado como nunca en décadas por un presidente sin líneas rojas ni límites en sus ansias de monopolizar el poder.

La decisión de órgano ha sido, en realidad, rutinaria: nadie podía esperar que el Constitucional validara una burda intentona de acabar con la separación de poderes, modificando Leyes Orgánicas con una trampa soez que se saltaba todos los controles institucionales, parlamentarios, legales y democráticos previstos por la legislación.

 

Pero que una respuesta tan previsible haya sido precedida de un ataque furibundo a la independencia judicial y sucedida por unas acusaciones gravísimas contra el Constitucional, acusado de amordazar al Parlamento; da cuenta de la gravedad del desafío democrático protagonizado por el Gobierno y sugiere nuevas afrentas en el futuro inmediato.

Sánchez está echándole un pulso a la propia democracia, con un asalto indecente que no va a parar pese a la resistencia del Constitucional

Por mucho que el relato oficial presente los hechos como una asonada de un grupo de jueces conservadores contra la soberanía popular, encarnada por el Congreso, lo que ha ocurrido es justo lo contrario: Sánchez ha querido variar la separación de poderes, para asumirlos todos, con u procedimiento fraudulento que sorteaba ilegalmente todos los controles democráticos, incluyendo la participación del Parlamento.

El autoritarismo

Y lo ha hecho porque solo así, probablemente, podía salirse con la suya: ninguna ilegalidad puede legalizarse por las bravas, y menos aquellas que afectan a la esencia del Estado de Derecho, modifican de facto la Constitución y entierran la separación de poderes, clave en una democracia digna de tal nombre.

Aunque se haya parado la intentona, el pulso se mantiene: los desprecios a la Justicia de Sánchez, lanzados con mentiras y falsedades indignas del jefe de un Gobierno, pronostican nuevos ataques y ponen a la democracia en una situación límite, cercada por un autoritarismo inaceptable y capaz de utilizar los métodos más espurios para imponerse a cualquier precio.